Bemvidos queridos e desocupados lectores. Xa pasou o tempo no que maduran os cereais, froitos e demais produtos que a Nai Natureza nos da, sen mais traballo que o de axudala un pouco, e pregar porque o temporal tamén axude, sen de masiadas xeadas, falta de chuvias e outras carallados tales como lumes e demais plagas do mundo moderno, que as autoridades competentes- (in), tentan controlar, non se sabe moi ben se con boas ou perversas intencións.
Desta última plaga é da que quero
empezar a falar despous de case tres meses sen meter os fuciños
neste eido da rede. Xa botaba de menos o contacto convosco.
Como case todos sabedes, os meses de
estio adoito pasalos na Alta Sanabria (Alta Xeabra), terra dos meus
pais e tamén na que eu vi por primeira vez a luz. Isto foi na
Curralada dos meus antepasados da Teixeira, terra na que algunha vez,
a xente gustaba de falar o Galego, que eles mesmos foran construindo
coas derivacións daquela lingua que tiña por norma e costume
declinar todalas verbas e verbos. Esta era a terra de miña Nai.
Algún dia falrei das suas raice mais fondas pois eran bastante
estendidas. Chegaban hasta a terra do Apostolo.
Mais tarde pasei a ser parte da terra
do meu pai, San Cibrao (San Ciprián) lugar que nas suas orixes
chamábase Hermisende barrio de San Cirpián en contraposición con
Hemisende barrio de Santa Maria. Desto xa falaremos noutra ocasión.
Ben, neste último lugar, que diría
Cervantes, é donde adoitamos perder o tempo, ou gañalo, según como
se mire, durante a maior parte do estío.
Este fin de estadía, foi un tempo no
que non desexo a naide que o pase, inda que sexa un enemigo.
Veredes, imos falar do lume, das súas
consecuencias, das súas servidumes, e seguramente dos intereses que
para alguén xenera.
Como quiera que voy a hablar de un
problema acaecido en la Alta Sanabria, y por si de casualidad este
humilde escrito fuere o fuese leído por esos personajes que dirigen
o quieren dirigir todo desde un despacho a cientos de kilómetros,
seguramente de maderas nobles, de los administrados, romperé mi
convenio conmigo mismo y escribiré en la lengua de Cervantes, con su
permiso.
A primeros del mes de Septiembre
pasado, un incendio asoló casi todos los castaños de San Ciprián,
y las tierras que rodean el pueblo por la parte sur. No fué
controlado y quemó una buena extensión de terreno. No se supo
quién lo había provocado, pero si se conoció la mala gestión en
la forma y manera de atajarlo. Pasó, el desastre estaba servido y
las cuadrillas, las avionetas y helicópteros junto con una
maquinaria que por allí deambulaba se dieron unos paseítos por
encima del pueblo, sin que nadie se atreviese a decir que carajo
estaban haciendo. La factura de este primer intento de apagar el
fuego, estaría bien que quien corresponda la hiciese publica.
A los pocos días volvió el fuego.
Ahora procedente de Portugal por la zona de los Tres Reynos- Según
algunos testigos el fuego estuvo controlado por tres o cuatro veces,
pero, ¡Hay los peros! El fuego se recrudeció por la zona oeste del
terreno de San Ciprián en el limite con Portugal y el vecino pueblo
de Castromil.
El viento se encargó de azuzarlo en
dirección norte arrasando unas cuantas hectáreas en dirección a
la portilla de La Canda, pero al llegar al Testeiro, el aire cambió
de dirección y comenzó a azuzar el fuego en dirección este
sureste.
A todo esto las sombras empezaban a
alargarse y anunciar la inminente llegada de la noche. El fuego
todavia estaba lejos del pueblo, y no se veia que los medios
contraincendios hiciesen nada por controlarlo, hasta que los aldeanos
nos dimos cuenta de que el pueblo corria peligro si el viento rolaba
hacia el sur de nuevo.
Al lado de la iglesia estabamos
reunidos varios vecinos, cuando aprecieron por allí unos
todoterrenos, con cuadrillas que tambien se dedicaron a contemplar el
fuego desde allí. No hay peligro, dijo uno que parecia llevar la voz
cantante, ha dicho el Delegado del Gobierno de la Junta que
meteorológicamente no hay previsión de que el viento cambie de
rumbo-dijeron. Fué casi una premonición de todo lo contrário. El
viento cambió y el fuego inició su camino monte abajo en dirección
al lugar.
Se les dijo donde se podia detener el
fuego, e incluso algunos se ofrecieron a ir a la Portela de Rebordelo
a intentarlo. Dijeron que ellos se bastaban, que no necesitaban la
ayuda de nadie que eran profesionales y que para eso estaban. Incluso
un Guardia Civil que estaba allí encarandose conmigo me dijo que
ellos eran los expertos, igual que un médico sabe como poner
inyecciones mejor que nadie y él es el que sabe.
Los ánimos entre nosotros no estaban
para bromas y la discusión se fué elevando de tono, tanto que el
que parecia encargado de la cuadrilla de “apagadores”, en un
momento dijo que si los vecinos no prendiesen el fuego aquello no
pasaria, pués según él el fuego habia sido provocado por vecinos.
Como no podia ser menos en aquel
momento le espeté, que si le volvia a decir semejante estupidez,
acusando sin denunciar a nadie o lo que es lo mismo sin pruebas,
acabaria delante de mi en el Juzgado de Puebla de Sanabria.
A raiz de esta discusión todos
empezaron a moverse, creo que sin un objetivo concreto, y como ya la
noche se habia adueñado de todo los “expertos” se fueron hacia
el monte a atacar, supongo, el fuego que ya en aquellos momento tenía
un frente de un par de kilómetros por lo menos.
Continuará....
Se me han puesto los pelos de punta imaginando la situación en la que estabas envuelto. Vi por televisión todos los incendios que han sucedido en tierras gallegas...eso es muy malo para una región tan hermosa y verde. A este paso os van a dejar más secos que en Almería.
ResponderEliminarEspero la continuación de tu relato.
Un abrazo
Gracias Isabel por preocuparte. Los incendios no solo son malos para una zona, estoy convencido que lo son para la Tierra toda.
EliminarEl comentario que le hago a Xibeliuss, que también sirva para tí.
Un fuerte abrazo.
Joder, Xabres, me has puesto de una leche de cuidado...
ResponderEliminarEl humo de día y el resplandor de noche se veía desde mi casa. Y un día y otro y otro.
Hace ya unos cuantos años el fuego también llegó hasta las mismas puertas de mi pueblo (y en plena maja, además) Entonces había menos profesionales, pero más vecinos. Sólo aparecio un guardia civil que tuvo la cordura de "ponerse a las ordenes" de los que conocían el terreno.
Yo ni mucho menos quiero generalizar y seguro que hay mucho experto de verdad (sin coñas) en la Junta, cuadrillas, seprona, etc Pero hay veces que su actuación y los resultados que consiguen son de dificil comprensión.
Abrazos, Xabres. Me alegra tu vuelta al blog
Xibeliuss, la cosa fué jodida. Cuando me refiero a los trabajadores que apagan los incendios no me refiero a esos que se juegan el pellejo, y que con mayor o menor suerte, apagan los incendios, sinó a aquellos que no dan palo al agua y encima aleccionan. Lo que mas jode es que mientan y nos traten como a subnormales. Solo hay que ver el reportaje de la TV de CyL, Donde al final un politico, por cierto no elegido por el pueblo, le hecha las culpas a que no se dejaron instalar unas famosas camaras. Y también insinua que otros incendios en otros lugares con camaras, fueron producidos por rayos.
EliminarEn mi larga vida, ya, nunca he visto ni oido que algún incendio, por la zona fuese a partir de un rayo, o de un crsital. Intenta hacer fuego con una lupa y verás. ¡Que los que reciben ordenes, no se me ofendan!.
Un fuerte abrazo, amigo.
Nos queiman o noso vello país, Xabres!! Non sei se será para producir mais eucalipto. Polo norte xa apenas hai outras árbores mais co pirómano eucalipto.
ResponderEliminarQuedo atenta á continuación deste historia.
A sabiduría dos paisanos xamais hai que despreciala, só os imbéciles o fan.
E así nos vai en todo: de eauténtica pena.
Contenta da túa volta.
Bico e aperta.
So me queda dicir AMÉN. Ë unha ledicia volver a atoperse cos amigos por este eido da rede.
EliminarUnha forte aperta