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jueves, 10 de febrero de 2011

ARQUEOLOGIA EN REVENGA (BURGOS)




Este fin de año, p.pasado, hemos estado pasando las navidades en Burgos, en casa de Justo Lubián, mi cuñado, mi hermana y mis dos fermosas y galanas sobrinas Paula y
Mª José.
 Solo nos queda agradecimiento por el trato y su paciencia con el pariente de Vigo, que a veces se puede hacer pesado con sus historias.
 En mi defensa diré que, aparte de gustarme escribirlas, quiero, la mayoría de las veces dejar constancia de algo, que contada así, tal como es puede resultar aburrida.(A lo peor, tal como lo hago también, mil perdones)
 Aparte de dejarme casi dar finiquito a un fabuloso jamón de pata negra, creo que de la zona de Huelva, también tuvieron a bien enseñarme algunas cosas que saben que me gustan.
 Muchos de vosotros conocéis mi afición a la Arqueología, en casi todas sus vertientes. Repito aficionado y pateador de montes, con la paciencia de mi santa esposa.
 Bien, en la provincia de Burgos, por lo visto hay muchos afloramientos arqueológicos. Es una provincia con un relieve montañoso, sobretodo por la parte norte, y para mi era una desconocida. Conocía Burgos desde hace muchos años, pero Burgos capital, la catedral y la senda de los elefantes. Lástima no haber disfrutado antes de otro tipo de monumentos, aparte de esos famosos vinos de la Ribera del Duero, en un pueblo donde hemos catado un estupendo vino a la hora de la comida. En Peñaranda de Duero.
 Para no dar más la vara, os dejo intercaladas una serie de fotos del yacimiento en cuestión que los expertas datan entre los siglos IX al XII.

 Espero que os guste. En otra entrada os mostraré una Civitas romana, los restos.
 Supongo que es una obviedad, pero si pinchais sobre las fotos, se aumentan. Lo digo por los carteles.
 Es lo que tiene ser vago.

martes, 8 de febrero de 2011

FERMOSELLE Y LOS VINOS DE LOS ARRIBES.



 No hace mucho he estado con mi compañera por la zona de los Arribes. Ya he hablado aquí de uno de los pueblos que me han llamado la anteción y que no conocía: Vilardiegua.
 Hoy aprovecharé la oportinidad para hablar de la “capital” de los Arribes: Fermoselle.
 Es un pueblo pintoresco y precioso, situado en la margen izquierda de rio Duero, con una gran presa en el fondo y vecino de tambien del bonito y pintoresco pueblo de Miranda do Douro, en Portugal.




 Me llamó la atención el lugar dode el pueblo está situado, en un altonazo donde afloran grandes moles graníticas, que en muchos casos sirven de cimiento para las casas. De paredes, dandole al pueblo un carácter especial, pintoresco y precioso.

 Son sus habitantes, gentes amables, sencillas y hospitalarias,como no podia ser menos en personas que se formaron y nutrieron en parajes bastante duros y secos.
 Accedimos a Fermoselle por la carrtera de Vitigudino, y antes de llegar, atravesamos el rio Tormes en un puente románico, que ya empezaba a presagiar la hermosura de la zona.
 Llegamos al anochecer, encontrandonos con una muy bonita puesta de sol, sobre los monte portugueses del parque natural de Montesinho. Después de encontrar alojamiento en unha casa de turismo rural instalada en un antiguo cuartel de la guardia civil nos dedicamos a informarnos sobre la zona.
 Al dia siguiente, después de informarnos de los lugares a los que visitar, nos pusimos manos a la obra.



 En otra entrada hablaré de esos lugars, museo y varios edificios. Hoy solo queria contaros algo de una parte de la manera de vida que muchas de aquellas gentes, que tienen en la agricultura su mayor y mas importante manera de ganársela.
 Se está recuperando por la zona la viticultura, amparados en una excelente diferenciación de las castas viniferas autóctonas de la zona como son la Juan Garcia, Rufete y Tempranillos, y como castas autorizadas Mencia y Garnacha, en vinos tintos y Malvasia, Verdejo y Albillo para blancos.
 Gracias al microclima de la zona, con temperaturas extremas, frio y heladas en invierno y calor y muchas horas de insolación en verano, consiguen unas uvas, que bien tratadas a la hora de la vinificación, hace que se consigan unos estupendos vinos, con personalidad y deferentes.
 Otro de los productos de la zona es el aceite. Tanto en el cultivo de la oliva como de la uva, en una zona extremadamente minifundista, hay una cooperativa que parece que poco a poco va animando a la recuperación de las mismas, auqnue según los medios de la zona, no sin problemas. También se ha asentado alguna empresa, con los mismos fines.
 Yo desde aquí recomendaria un paseo de fin de semana por la zona, y para apreciar los vinos, os recomiendo mi máxima: Probar(catar), la mayor cantidad de vinos distintos hasta encontrar el que más os guste.
 ¡OJO, HE DICHO CATAR!, La sed se quita con agua, el vino se saborea.
 Que aproveche.

lunes, 24 de enero de 2011

ARRIBES DEL DUERO


 Tenia, desde hace un tiempo, ganas de contar una estancia por la zona de los Arribes del Duero, que para mi en aquel momento resultó muy interesante y bastante instructiva.
 No es mi idea instruir a nadie, pero sí me gustaría transmitir algo a todo aquel que lea esto, que sirva para despertar su curiosidad y que esta le mueva a darse una vuelta por la zona.
 Como las fotos que saqué de la zona, son muchas, y la zona pateada también, me limitaré a aquellas cosas que mas llamaron mi atención, centrándome sobre todo en el bonito y casi abandonado pueblo de Villadiegua.
 Es este pueblo, en sus construcciones, algo así como un museo arqueológico al aire libre donde las piezas arqueológicas forman parte de la vida cotidiana.
 Una des piezas mas representativas del pueblo es una figura animal de lo que podría ser un verraco, aunque es conocida como “la mula”. Está en lo que debió ser el atrio de la iglesia del lugar. Si se fija uno bien, alrededor de una pared que separa la plaza de unas huertas, encontrará piedras de origen prerromano y romano. 
                                   "La mula"

  Así mismo en las paredes de las casas hay desde trísqueles, cabezas pequeñas de verracos o similares, y varia estelas. Incluso en una casa en ruinas hay un montón de pilas, cuya utilidad se me escapa, pues por todo el pueblo se ven varias.
                                              Cabeza de verraco y trisquel en una pared

                                                Una estela en un cerrado de fincas.
 A unos kilómetros al oeste del pueblo, por un camino que va hasta el río Duero, después de pasar por unos molinos asentados en un regato, se llega a un castro celta de los vetones, don todavía se vislumbran restos de la muralla, y las ruinas de un templo, seguramente romano y mas tarde ocupado por los cristianos.
                                   Resto de un castro?.

                               Restos de un templo
 Yo desde aquí recomiendo un viajecito por la zona, unos buenos bocadillos, una botellita de vino de Fermoselle, y pasar un día de primavera al lado de la ruinas del castro y contemplando el magnifico cañón del Duero en la zona.
                                 El Duero encañonado
 Si alguien va, espero que se digne contarme sus impresiones.
 Queda para otro día nuestra estancia en Fermoselle, un pueblo excepcional y con una gente amable, acogedora de la que ya creo que queda muy poca por la piel de toro.
 También hablaremos algo de la tierra portuguesa de Miranda do Douro, y Tras os Montes.

jueves, 30 de diciembre de 2010

EL SEDANO DE DELIBES


         Entrada a Sedano por el norte.

 
Aprovechando un viaje a Burgos a pasar la navidades con la familia de mi hermana, mi cuñado Justo tuvo a bien enseñarme algunas, de las muchas cosas que hay que ver en esta provincia, sobre todo desde el punto de vista de nuestra historia, y de la arqueología donde hay gran cantidad de yacimientos muy poco conocidos por lo menos por mi.
 En una de esas excursiones por la provincia, nos acompañó a un maravilloso pueblo, Orbaneja del Castillo, pueblo del que os contaré algo en una próxima entrada. La carretera atraviesa la aldea de Vivar del Cid, un poco mas adelante una señal nos indica un pueblo que para mi ya casi es como si fuese el mío: SEDANO.
 Desde hace mucho tiempo, yo soy un lector, del que considero uno de los mejores escritores españoles, sin ningún género de dudas el mejor contemporáneo. No podía pasar por aquella carretera y no acercarme al pueblo de las lides cinegéticas de Don Miguel, no en vano tengo todos los libros publicados sobre el tema de ese caballero Valisoletano que fue Delibes.
 El día era de los de estar acurrucados a la vera de una buena estufa. La temperatura siempre por debajo de cero, la carretera con nieve, y a ratos con hielo. En el desvío hacia Sedano pasamos algún apuro por mor del hielo, presumo de conducir bien con nieve y hielo, no en vano soy de entreportelas, en Sanabria. Hubo un momento en creí que tenia que hacer uso de las cadenas. Nos libramos de ellas por los pelos.
 Por fin llegamos a Sedano, un pueblo cabeza de partido, no excesavemente grande, y alargado alrededor de la carretera. Con un castillo y una iglesia que me dio la impresión que era de arquitectura románica.(¡Cuánto románico hay por esta tierra, aunque creo que no tanto como en Zamora!).
 Tenia ganas de ver la casa de Delibes, pero desde la entrada del pueblo hasta la salida no encontré a nadie a quien preguntarle, tal era el frío que los habitantes preferían no salir a la calle. Ya casi al final del pueblo, al lado del cuartel de la Guardia Civil, había un señor que parecía cuidar del jardín, pero al acercarme y preguntarle, me dijo que él no era de allí, solo estaba pasando unos días con una hija suya..
 Cuando leía los libros sobre la caza o aquellos de las Ratas, La Mortaja o el disputado voto del señor Cayo, cuyo pueblo esta casi pegado a Sedano, comencé a entender la gran afición de Delibes a la caza.
 Yo pensaba en un panorama castellano, plano, muy labrado e seco. Pues estaba equivocado. Es montañoso, con un matojo bajo, que daba envidia por lo bien que se podría patear en comparación con los nuestros de la Sanabria Alta. En los bajos, tierras de labradío donde las perdices tendrían buena comida, dos ríos pequeños y el Ebro muy cerca.
 Me imaginaba a mi mismo acompañando al Maestro y sus amigos, cazando por aquellas laderas, y escuchando las charlas, por las tardes de él y los curtidos y serios habitantes de la zona.
 Nunca en mi vida he sentido una envidia, sana, como en esta ocasión. Solo pensar en la posibilidad de acompañarlos, por aquellos cerros que estaban delante de nosotros, hacia que me sintiera, casi casi acompañándolos.
 Prometo volver a la zona, visitar Vivar del Cid, el pueblo del señor Cayo, y sobre todo hablar con algún vecino del pueblo, y si conoció a Don Miguel Delibes Setién, mucho mejor.