jueves, 15 de marzo de 2012

HISTÓRIAS DE HOSPITALES I



 Estancia hospitalaria.-
 El día siete de marzo de 2012, a las diez de la noche, aproximadamente, he sufrido un AIT leve. Esto no tiene mayor importancia ahora, pues una vez superado sin secuelas solo queda contarlo. Todo ello, me ha dado pié, de manera involuntaria, de pasar unos días internado en el CHUVI (Complexo Hospitalario Universitario de Vigo), lo que me ha proporcionado una serie de vivencias que, de no haber sido por el “problema” no hubiese tenido, y que me han hecho reflexionar bastante. Son estas consideraciones y anécdotas las que quiero compartir con vosotros.
 El día referido al principio, después del susto morrocotudo de verme abocado y con miedo a perder el habla, vino una ambulancia a mi casa a buscarme a mi y a mi compañera, para que nos echasen un ojo en la sección de urgencias del hospital.
 Llegamos al hospital y una vez allí nos encontramos con todos los pasillos y Boxes completamente llenos de personas con problemas de salud. Hasta aquí todo normal pues los hospitales ha sido edificados con la idea de que todo aquel que se sintiese con problemas fuese internado y los profesionales de la Medicina (M) le atendiesen para aliviarle sus dolores, diagnosticarle, determinar un tratamiento y devolverlo a su casa una vez que recobre su salud.
 Allí, los profesionales de la salud, estaban totalmente desbordados, andaban atendiendo a todo el mundo como podían y pidiendo disculpas por no poder acelerar los procesos de atención. Estaban pidiéndonos disculpas que a ellos no les correspondía hacerlas, pues la escasez de personal no es cosa que se les pueda imputar a ellos. ¡Bastante tienen con  desarrollar su trabajo en unas condiciones de estrés sin nombre!
 Desde aquí quiero denunciar la situación a la que está llegando la Sanidad española, considerada como una de las mejores del mundo, por culpa de la mala gestión de unos políticos, que independientemente de su color político,  ahora nos están quitando o dejando morir una sanidad pública, costeada con los impuestos de todos los españoles, y llevada a niveles no concebidos no hace demasiado tiempo por los profesionales de la medicina.
 Una vez que me hicieron las pruebas pertinentes y que deciden que debo quedarme ingresado unos días, me viene otro pequeño calvario: NO HAY CAMAS DISPONIBLES.
 Pasadas las cuatro de la madrugada, me dicen que me llevan a una planta. En realidad debería ir a la plante de Neurología, pero la cama disponible está en Traumatología. Aquí he recibido la lección de entrega y cariño hacia un paciente que jamás hubiese imaginado. Al lado de mi cama había un señor, que luego supe que había estado mas de un mes en coma por un accidente, y acompañándole había otro hombre, que durante todo el tiempo que quedaba de la noche, no se separó ni un segundo de su cama, tapándole, limpiándole, dándole masajes, ayudándole a mover los brazos, mojándole los labios etc., etc.. Todo lo que os podáis imaginar y más y siempre con murmullos de ánimo e intentando hacer que su hermano hablase. Por la mañana me enteré que eran hermanos. Por la mañana, le vino a relevar una hija del enfermo. Otra lección de ayuda, cariño y entrega hacia su padre. Después de comer, hubo cambio de turno y la hija fue relevada por otra hermana de ella, con la misma o mayor dedicación. Me contaron que desde el accidente, todos los días había sido así.
 No quiero referiros la profesionalidad y diligencia de todo el personal sanitario. Limpiadoras, auxiliares, celadores, enfermeras y médicos que por allí pasaban. Uno se sentía totalmente seguro y sin temor ninguno, ¡estando en aquellas manos, no podía ser menos que recobrar la salud!
 Por la tarde me trasladaron a la planta de Neurología, donde seguí asombrándome y viviendo unas experiencias inolvidables, que espero contaros e la próxima entrada que haga en este blog.

miércoles, 7 de marzo de 2012

¡QUE A TERRA TE SEA BREVE!, LOLA.



 A sangría na Sanabria Alta, non para. As mortes, hoxe, na Xeabra xa non deixan na indiferncia, pous cando morre unha persoa, en termos estadísticos podemos falar de un quince, vinte ou trinta por cento que representa esa morte.
 Que sirva este “introito” como unha reflexión do que está a pasar, inda que o que me move a escribir é unha das últimas noticias luctuosas que a min me afectan moi directamente.
 Este último día tres de Marzo, deixounos Lola Lubián viuda de Felipe Lubián e mai de uns meus amigos, entre eles un meu cuñado.
 Tanto Lola como o seu marido Felipe, eran ese tipo de personas que a un caenle ben desde o primeiro momento que se coñecen. Polo menos eso foi o que me pasou a min cando os coñecín xa vai perto de trinta anos.
 Felipe contoume unha manchea de histórias da sua andaina pola vida e serras de Lubián, e nas noites de muiñadas no seu muiño na beira do Tuela. Pola súa boca coñecín cousas de Lubian, das trutas do Tuela e dos lobos nas anoitecidas, igual que os que caian no cortello. Sempre con un humor estupendo á hora de contalos, e cunha chisca de esaxeración que inda os facia mais enxebres e con mais “suspense”.
 Lola, sempre a vin menos comunicativa, mais sé se terciaba contaba parte das súas andainas coas cabras e cos traballos rutinários cotiáns.
 Endexamais les escoitei, a ningún dos dous, facer comentários negativos sobre ningún veciño. Cousa non escesivamente corrente nas aldeas.
 Foron unha parella traballadora, e moi empecinada na formación dos seus fillos. Os recursos económicos non les sobraban, igual que á maioria  dos xabreses, mais eles con esforzo e teimudos en que os fillos debian ter un porvir mellor que o deles, conseguiron darle unha formación a todos, cousa bastante inusual daquela pola zona.
 Coido que eran xente que a calquera le gustaría ter como proxenitores, con todos os seus defeutos e virtudes. Creo que deron mais do que podian e nunca pediron nada.
 Como le decía o seu fillo Felipe a seu pai cando tivo que ir o hospital de Zamora,  agora eu aplicolle-lo ós dous : "Xa cumplisteis co protocolo".
 Desde fai uns días Lubián é menos Lubián, igual que o resto das aldeas da Alta Sanabria, inda que sexa hoxendía o pobo con mais habitantes da comarca.
 O envellecemento da Alta Xeabra é evidente. Esperemos que solo sexa un “espejismo”.
 Desde aiquí mandole unha forte aperta a todolos fillos de Felipe e Lola, e a eles, se eu fose mais crente, diriales  “que gocen da eternidade, no ceo”.


jueves, 1 de marzo de 2012

Carta a Don Miguel, Maestro de maestros.


 Querido Don Miguel:
                                    Es la primera vez que me dirijo a usted. Nunca me había atrevido, pues aunque somos, al parecer, paisanos, no me atrevía, habida cuenta de la enorme distancia en la cosa escrita entre usted y este su servidor.
                                    Hoy, después de llevarme una gran alegría y al mismo tiempo una enorme tristeza, por la misma cosa, no he podido por meno que dirigirme a usted.
                                    Trataré de explicarle esa contradicción de tener una alegría y estar triste al mismo tiempo por la misma cosa. Como decía su Ingenioso Hidalgo, a su fiel escudero :”cosas verdes amigo Sancho”.
                                     Le diré Don Miguel; estos días, en la calle donde resido e incluso a veces vivo, hace poco tiempo se inauguró una tienda de objetos de segunda mano, y algunos entre ellos nuevos de los llamados “low cost”. Usted me entenderá, pues me consta que era versado en varias lenguas y no le hacía ascos a ninguna. Casi inventó, vuesa merced el castellano del noroeste peninsular.
                                     Esa tienda hoy cierra, pues se trasladan a otro lugar. Ya había comprado yo alguna cosa allí. Por ejemplo una lampara italiana por cuatro euros. Don Miguel esto de los euros son las monedas actuales de este nuestro país y no aquellos vientos de sus tiempos, aunque duran menos que aquellas ventoleras.
                                     Hoy me dí  por el local la última vuelta para comprar unos libros que saldaban, quiero decir que se querían deshacer de ellos. Viene a cuento todo esto porque encontré unas “Novelas Ejemplares, y una vida del buscón al mismo tiempo que otros libritos de autores del siglo pasado, pero que merece la pena leer y tener, para los que vengan detrás de uno.
                                     Había cogido seis libros e iba a satisfacer su importe en la caja. Entonces me dijo una amable señorita, que cada libro valía ochenta céntimos, pero que si me llevaba veinte, me costarían todos cuatro euros. Ni que decir tiene que puse patas para arriba las estanterías buscando aquellos que más me podían interesar. Al final me llevé veinticinco. Algunos de ellos tienen el nombre de algunos de sus poseedores anteriores y otros anotaciones. Tendré que ver si son borrables o son “dejables”.
                                     Ya ve Don Miguel como andan las cosas del mundo de la cultura, en este país y en este momento. Ya sabe, este “eido” nunca ha sido muy bien llevado por aquellos que quieren morir con montones de dinero a su lado para poderse pagar bien la “Barca de Caronte”. Lo que no saben ellos es que es gratis y encima obligatoria. ¡Peor para ellos!

                                     Bueno, Don Miguel, no quiero cansarle más, espero que la noticia no le deje demasiado triste. Para mí ha tenido el lado de la alegría, en que, por poquito dinero he comprado algo de lo que más vale: Un poquito de sabiduría, de personas como usted, que nos la han transmitido.
                                    N cordial saludo de un Sanabrés de muy cerca de Cervantes.

jueves, 23 de febrero de 2012

COUSAS QUE SE PERDEN NA ALTA XEABRA( Y EN LA BAJA) -FIN



 Probable orixen do carro xabrés e galego.

 ¿Quén sabe cantos séculos levaban os carros dos nosos antergos rodando polo mundo?.No Piamonte italiano, nunha descuberta arqueolóxica feita na terramara de Mercurano, ó pé dos Alpes apareceu unha roda coma as que teñen inda os carros que quedan enteiros por Val dos Marcos. Teñen un mión dúas cambas e os ollais. Esto era na terramara de Mercurano na Idade do Bronce. Según  Florentino López Cuevillas, no Miño portugués, no exvoto de Arnoia, hai duas xugadas xunxidas en dous carros; O exvoto de Arnoia e conteporáneo dos nosos castros, polo que antes, xa antes da Idade do Bronce, na Idade do Ferro, xa os carros andanban dando berros polos camiños e inundando os vales e lombeiros dos seus rechouchíos.
 ¡Cantas veces, eu os teño escoitado, traendo centeo, torgos, rachos e levando esterco nos renovos!
O mellor tamén serviron para axudar nas liortas das invasión tribais e non tribais. ¡Cuantas cousas nos podian contar se é que teñen entre eles a súa história!¡O mellor os cantos eran unha maneira de referir a súa!
¡Xa teñen desaparecido tantas cousas, que me temo que os carros non le queden xa días!
  Tamén me quero laiar de todas esas cousas que agora están en vías de desaparición, que se non hai remedio marcharán con todo aquelo que xa desapareceu, ainda que hai cousas que sería importante preservalas como parte dunha cultura que foi destas terras, sempre olvidadas, e as veces algo asoballadas.
 Xa desapareceron vestidos tradicionais ou case, enseres e apeiros de labranza, as maneiras de falar, esa fermosa fala entre galego portugués e castelán, que xa os novos caseque non coñecen. Ë como se unha airazada arrastrera eso como se fora unha névoa.
 Tamén morreron crenzas e costumes, bailes e música e cancións.
 Xa non se fai seitura e como consecuencia non se sinten as cantigas dos seitureiros, nin os berros dos mesmos.
 Son dos que opinan que cualquer tempo pasado non foi mellor, mais todo aquelo que formaba parte dunha cultura,deberia terse en conta. ¡A cultura dos nosos antergos!
 O carro tamén se marcha con todas estas cousas. O malo é que chegados o punto actual dunha economia que solo fixo que especular,  e tentar ter un crecemento sin límite e sen ter en conta que estamos vivindo nun Planeta no que todos os recursos son limitados. Digo mais: OS RECURSOS DEBERIAN SER DE TODOS E NON SO DE UNS POUCOS.
 ¿Qué estarán pensando todos aqueles que viviron da terra, querendoa, conservandoa, e tamén as veces odiandoa polo escaso rendemento?
 Inda recordo eu as verbas dun vello de Sancibrao con relación o lume que queimaba os montes. Decia que o monte solo se debia queimar cando era totalmente preciso, e se había que facelo deneriase facer con moito sentidiño, pous en definitiva, era de onde se vivía.

miércoles, 22 de febrero de 2012

CRENZAS DE XENTE NA REPUBLICA DOMINICANA.


 É unha rapaza moi áxil e lizgaira. Non para nin un momento detrás da barra do bar onde traballa. Atende os clientes, mete a louza no lavavaixelas, pasa o pano limpando as pegadas dos vasos e botellas e tamén colle a basoira pra retirar os restos que  o personal, guarro as veces, deixa polo chan.
 Outro día, aparecin polo bar, a tomar un “chupito”, de licorcafé, e por unha desas casualidades que hai as veces, estivemos os dous solos.
 Desde tempo atrás tíñamos pendente unha conversa. Mellor dito era ela a que tiña, unha promesa feita. Medio en broma medio en serio, eu preguntérale se coñecia algunha história da sua terra e xentes. Díxome que tiña moitas, mais que sobremaneira acordábase de unha que le sucedera a ela.
 Ela chámase Jhoane, é natural da República Dominicana, e veu a España coa  idea de aforrar uns poucos euros, para voltar a sua terra e invertilos en algo que le proporcione un traballo e unha maneira de vivir. Non le preguntei os anos, mais non debe ter inda os trinta.
 Aprecian-na no choio, e seguro que aforra cartos para montar algo. Espero que le vaia moi ben. Creo que o merece.
 Eu pedírale que me contera algo desas cousas que por alí son tabú, como os embruxamentos ou os males de ollo ou cousa parecida. Dixo que me ia contar un acaecido real que le pasara a ela e a seu hirman, un ano mais vello que ela.
 Empezou:
 Vivíamos nunha casiña nun barrio de Santo Domingo. Era unha casa de planta baixa. Morábamos na casa os catro, os nosos pais, meu hirmán e mais eu. Nos tíñamos, eu sete anos e meu hirmán oito.
 Durmíamos os dous no mesmo cuarto. A casa era pequena; o noso cuarto o dos pais e unha cociña que tamén facía as veces de comedor.
 A casa estaba, como case todas as do barrio, tellada con planchas de cinc, e con paredes febles e fiestras sen moita seguridade. Nos barrios pobres naide entra a roubar a miséria dos veciños.
 Sucedeu que durante un tempo, cando se levantaban os dous hirmans pola mañá, aparecian con marcas como de mordeduras e chupons, nos brazos, pernas e outras partes do corpo. Aquelo molestábales, tiñan escozores e algún pequeno dolor nas zonas afectadas. Os pais, despous de uns días, leveron-nos a un médico que non lle deu demasiada importancia a aquelo.
 Apareceron mais casos iguais polo barrio, e escomenzou un run run entre os veciños. As autoridades non fixeron caso e a cousa seguia.
 Unha avoa dos rapaces, díxole os pais que seguro que era unha bruxa. Debian de vixiar que non entrera pola noite nada nin naide no cuarto.
 Na primeira noite de vixilia, estivo hasta mais de media noite a mai con eles. Non pasou nada e a mai foise a súa cama. De madrugada os rapaces sentiron un ruido no teito de cinc, e o pouco tempo sentiron unha presencia dentro do cuarto. Chameron polos pais e cuando este viñeron, o parecer saiu pola fiestra un gato negro. A rapaza e o hirmán decian que tiña cara de persoa.
 Como a cousa tamén pasaba noutras casas, os veciños formeron patrullas nocturnas para vixiar, o que non facian as autoridades. Foise descubrindo as andainas dun gato negro que rondaba os louxados e liscaba sempre a unha casa que estaba arredada das outras e na que vivia unha señora vella.
 Unha noite cerqueron o gato nunha casa, mais non foron quen de collelo, pois choutou polo alto dos louxados saltando dun a otro. Unha muller levaba un fardelo con sal e o pasar o gato por enriba dela, mandoule uns puñados de sal que o fixo caer o chan. Mais cuando caia viron que collia a forma da muller vella da casa isolada. Tenteron collela, mais ela, bufando e pegando choutos conseguiu chegar a súa casa da que saiu montada nunha vasoira.
 Este foi o relato de Jhoane.
 Pregunteile se souberan algo mais da vella. Dixo que había tres versións. Unha era que morrera. Outra que se desficera no aire. Mais ela pensaba que a real era a que decia que lisquera para unha praia na que habia unha cova onde vivia, e seguia de cando en vez chuchando nalgúns meninos.

martes, 21 de febrero de 2012

COUSAS QUE SE PERDEN NA ALTA XEABRA( Y EN LA BAJA)


O chapapote, agora, na Alta Xeabra xa chega hastas as serras. ¡Sempre se viviu mal na zona, mais agora damosle posibilidades o gran capital!. ¡Pobriño capital e capitalistas, ¡que  ia ser deles se non asoballeran nos lugares onde non hai nin policia nin guardia civil que defendan os intereses daquele descendentes daquelas persoas que un dia, xa lonxano, se hipotequeron pedindo diñeiro para pagar, primeiro os terreos ós feudais, e logo para pagar os impostos dos de sempre.
 Bueno, non era desto do que queria falar. Hoxe toca falar dunha cousa, que espero  non sexa a única da que me faga eco.
 Quero falar daquelo que xa se perdeu ou se está perdendo na nosa comarca. Hoxe vou falar da perda do CARRO DAS VACAS.
 Hoxe pola banda do Val do Tuela, concretamente en Val dos Marcos, xa non cantan os carros. Nin na acarrexa, nin na herba, nin na leña, nin en levar esterco as leiras.
 Acarrexa xa non hai, no hai sementeira, non hai vacas, polo que a herba non fai falla, leña tampouco, pous non se fai lume para quentarse nin pra facerle de comer os porcos, nin as persoas. A leña traen-na de fora, o xamón tamén igual que os chourizos as patatas e todo o resto de cousas que había. Todo elo sen falar de cuando habia liño que servía para facer roupa, tanto de camas como de abrigo para a xente que alí VIVIA. Hoxe mercase todo. ¡Problema! dentro de nada o diñeiro non chegará. ¿Seremos capaces de volver a pór a andar toda aquela maneira de vivir?.
 Houbo épocas nas que os carros cantaban polos camiños sinuosos e torcidos, con subidas e baixadas, nas que para subir necesitábase cuártia e para baixa apretar as terraxas.
 Coido que cuando mellor cantaban os carros era na acarrexa. De todo era sabido que a palla cargada de grau pesa. Eso facia que os eixes se queixeran, aparte de que cuando, diante das vacas as ia “chamando” un mozo, ó chegar o Camiño Novo paraba a xunta e aprteba ben as terraxas para facer que cantase mais e mellor.
 Antes facíanse os carros; a aixeda de negrillo e o eixe de afreixo. Os negrillos enfaderonse por pensar que xa non sirven para nada.
 Dise por ahí que hai un hongo que fai que os negrillos morran. Eu creo que non é certo, morren, sobre todo en Val dos Marcos,. Os negrillos morren por que pensan que xa non sirven para facer aixedas de carros. Un ser vivo cando pensa que xa non sirve, decide morrer. Ë o que le pasou os negrillos. Veremos mais.

   Seguiremos informando.

miércoles, 15 de febrero de 2012

¡PREMONICIONS!



 Estando un día nun furancho, catando viños novos da comarca do Salnés, albariño e espadeiro, a conversa dos colegas de bebercio derivou cara moitas cousas divinas e humanas.
 Estaba na xuntanza un home que non aparentaba os anos que tiña. Rondaba os noventa, mais aparentaba uns sesenta e poucos.
 Non fora dós que mais falara. Escoitaba  e sonría, con ese sonriso característico de quén xa case o  sabe todo  desta vida, mais inda, de cando en vez gusta de escoitar cousas. Seguramente cousas que recorda de novo e olvidadas, ou que oia por primeira vez.
 Cuando falaba tiña unha voz clara e limpa, pousada e cun deixe de picardía tanto na fala como nuns chispeantes ollos, que xa tiñan visto case de todo.
 A conversa derivou, case ó fin da xuntanaza, o que nunca pode faltar nunha terra como a de Galicia, terra na que acaba o mundo. Nese lugar de maravilla na que xa os romanos intelixentes se acomodaban no Facho de Fisterra, onde todalas tarde no solpor, miraban como o astro rei se apagaba mergullandose no “Mare Tenebrosum”. Incluso había algúns que decian que se oía o ruido do sol o apagarse, como cuando o ferreiro na súa forxa, metía o ferro candente para darle temple na pía chea de auga.
 O acabar o viño e o polbo, navallas xa non quedaban e as nécoras xa se acaberan, chegou a hora de liscar cada un para a súa casa.
 Dixenle o a aquel home vello, se quería que o acercase a sua casa, pous deducira que non quedaba lonxe da miña. Agradeceumo e díxome que sí, que vivia cun fillo nun piso da Travesia de Vigo.
 Como no furancho se falara de cousas do outro mundo, e eu pensera que aquel home sabía moito mais do que dixera, inquirinle  sobre o que el pensaba da Santa Compaña e se creia que era certo o que se decía dela. El contestoume que sí que creia nela e que tiña datos obxetivos que o demostraban. Díxome que se tiña tempo e quería podiamos quedar algún día en vernos na casa dos seus pais, onde inda vivía un hirmau seu e podíame contar a história que le acaecera o seu propio pai, da que él e seu hirman foran testigos cando eran mozotes. Quedemos en ir un día.
 Chegou o día que él sinalera. Saímos pola tarde camiño de unha pequena aldea na beira do rio Lerez alá pola Terra de Montes. Deixemo avisado que seguramente non volveríamos hasta o día seguinte. O seu hirman tiña labores de campo e para charlar era mellor de noite a carón do lume da lareira, na casa vella, e cun bon caneco de viño da casa, xamon e uns liscos feitos ó lume das brasas.
 A casa vella estaba arredada da parroquia e isolada a case un kilómetro das outras casas. Cerca da casa estaba o antergo Sagrado, lugar onde na época de seu pai se anterraban os vciños que decidian abandonar esta vida.
 Contéronme que seu pai era o enterrador. Ofico polo que non cobraba nada. No concello como recompensa polo seu traballo déranle o terreo onde estaba a casa, e un pequeno prado que fora da igrexa, a carón do Sagrado e da Igrexa.
 Despous de cenar as maravillas dunha casa de labregos, xa digo, xamón, liscos, e uns ovos fritidos pola cuñada do meu novo amigo, acompañado todo por un estupendo viño da casa, e á hora de gorentar un estupendo licorcafé, díxole ó hirmán que me contera o caso do seu pai co seu hirmán.
  “.-Como dixo meu hirmán, o noso pai era o enterrador da aldea. Daquela os enterros eran na terra. Facíase a cova onde se enterraba o difunto, logo cubríase outra vez con terra e mais tarde, se a familia tiña algún diñeiro, mandaban facer unha lápida onde se puña a data do deceso.
     O papá tiña un don; sempre se enteraba uns días antes da morte dos veciños. Había xente que le creia, a tamén habia quen facía burla daquelo.
 Nos eramos novos e non creiamos demasiado naquelo, ainda que a nosa mai decía que era certo. Non le daban importancia pous o parecer o noso avó xa tiña o mesmo don.
 Nun vrao, atarefados todos na reccollida do centeo, e demais traballos da época, despous de estar traballando na eira, chegou a hora de ir a cama.
 Estábamos todos derreados polo esforzo do día, deitémonos cedo. Este e mais eu durmíamos xuntos no mesmo cuarto. Caimos na cama e quedémonos fritos o instante.
 A media noite sentimos chorar á nosa mai. O pai trataba de calmala, e decíale que o mellor desta vez estaba errado.
 Contounos a mai que o pai se erguera da cama, e asomérase a fiestra. Estivo alí un bon cacho, e cando volveu a cama ia chorando. Díxole que acababa de ver seu hirman mais vello, que viñera a despedirse. En dous días íase ó outromundo. A muller botouse a chorar, e foi cando nos espertemos. Decíale o pai que seguro que era un erro, pous o hirmán estaba sano e forte coma un buxo.
 Nos tratemos de calmalos decindo que seguro que o tiña soñado, ¿Cómo ia morrer o tiu, se non tiña enfermidade ningunha?.
 No seguinte día, pola tardiña, o hirman do noso pai, morreu de morte repentina. No día seguinte o hirman fixera a cova, enterrera-o, e tiña xa arranxada unha lápida.”

 Naquela noite, eu, estiven toda en vela. Tiña medo de que alguén se viñera despedir de min.

miércoles, 8 de febrero de 2012

A LENDA DE SAN ANDRES DE TEIXIDO


 Hai en Galicia un pequeno santuário, que é menos coñecido que a grande catedral adicada ó apostolo Sant Iago. Hai maliciosos que dín que neste último non está soterrado o apostolo de Xesús, senón o primeiro mártir galego decapitado polo poder terrenal acusado pola envexa de uns cregos que xa daquela empezaban a ter privilixeios terrenais: Prisciliano. Esto é outra históri.
 O santuário de San Andrés de Teixido, que é ó que nos queremos referir, está no concello de Cedeira na parroquia de Régua. Está a aldea deitada na pendente menos agreste da serra da Capelada.
 Nesta serra están os cantís mais altos da peninsula, e seguramente os terceiros mais altos do mundo.
 A peregrinación a San Andrés parece que se iniciou na idade do  ferro. Mais tarde o apostolo Andrés, de Xesus de Nazaret, veu á fin do mundo a cristianizar a comarca, mais o marketing de Santiago, debía ser mais efectivo que o del, e por cada peregrino que chegaba a súa capela en Teixido, chegaban mais de cen a Compostela.
 Andaba, entonces o pobre Andrés un pouco amuado, vagando pola serra e os seus carreiros, con algúns ciumes do seu colega de Compostela por mor da pouca asistencia que tiñan os seus dominios. 
 Estando nesas, atopouno a Noso Señor, que viñera a dar unha volta polo finisterre a ver que tal andaban as captacións de feligreses, e que se acerquera a darle ánimos. O velo tan apenado preguntoule que le pasaba, o que o apostolo respondeo:
 “Divino Mestre: ando cabizbaixo e triste porque, vexo que de todo o mundo veñen xentes a visitar o teu discipulo Santiago, que está en boa terra e ten bos camiños para que xente chegue anda él; sofren e padecen nas longas viaxes hasta Compostela, e con todo a humildade Señor chegan. En troques ninguén vén  a pé de min.Sempre estou soliño ou case, coma se eu nor fose tamén un voso apostolo.”
 O Noso Señor, mirándoo con agarimo díxolle:
 Está ben, Andrés, ti non serás menos que Xacobe. De hoxe en diante prométote que ninguén entrará no ceo sen ter visitado o teu santuário, polo menos unha vez na vida; e aquel que non o faga en vivo terá que facelo despois de morto.
 Desde aquela quedou o dito de que A San Andrés de Teixido, irá de morto quen non foi de vivo.
 Cando os romeiros van a San Andrés, non poden pisar ningún becho que se les cruce, nin matar ningún. Tanto voador como reptil, pous as almiñas dos mortos que non foron de vivos metense en corpos de animais pequenos para cumplir co mandato Divino. Xa sabedes que os camiños do Señor son infindos, e axuda a todos os fieis  a ir a San Andrés de Teixido do mellor xeito posible.
 Nunha ocasión ian a San Andrés de Teixido uns mozos de Lalín. No camiño, no penúltimo milladoiro, antes de chegar a aldea atopáronse cunha calivera. Un deles atízoule unha patada hacia adiante e a calivera rodou polo camiño. Animados os outros fan o mesmo e acercanha un treito. Entón un dos mozos dile os demais que é mellor deixala, mais outro contesta: “ E mellor levála hasta a aldea, pois xa queda pouco. Podemola invitar a comer con nos o chegar”.
 Chegan a San Andrés; Alí a caliveira múdase na cabeza dun cristián que les dí ós mozos “Moitas gracias, amigos, pois coa vosa axuda puiden chegar ata o Santuarío pra poder facer a romaxe que non fixen en vida”.

( Información sacada de relatos de L. Carré Alvarellos, dunha lenda publicada na revista Nos e das Lendas Galegas de tradición oral recopiladas por González Reoredo adaptada por G. Fernánde Alvarez).

lunes, 6 de febrero de 2012

IN MEMORIAM.


 Nacera nunha familia de agricultores de subsistencia. Nacera na mesma terra de direxentes políticos coñecidos. Era intelixente, traballadora e moi fermosa, moi fermosa.
 Casou noviña. Casou cun veciño despous dun noviazgo desde case nenos.
 Había que gañarse a vida. Unha vida nova.Seguian aquel dito antergo que dice : o casado casa quere.
 Na terra que mais políticos ten dado, non habia choio. O choio estaba en terras onde escaseaban os politicos. O mellor é por eso que nesa terra non hai choio. Os políticos debense a aqueles que le pagan por defender as suas ideas, mellor pagar que baixarse a traballar. Podense romper a unllas. Esas unllas que solo estan sucias cando hai que metelas na “fariña”.
 Bilbao foi a sua segunda terra, traballeron a reo para sacar a sua vida adiante, e mais tarde os fillos, que xa son mais vascos que galegos.
 Hoxe, despous de oitenta e catro anos de vida e sesenta vivindo no Pais Vasco, deixounos. Decidiu que era hora de descansar, e marchou nesa viaxe que algú día  todos emprenderemos.
 Deixa dous fillos, e catro netos. O marido xa se adiantou na viaxe en uns vinte anos, Os Altos Hornos, era o que tiñan, a mania de acortarle a vida a aqueles que facian posible a súa existencia.
 Vai moi pouco tamén morreo un politico da mesma terra. Tanto os estamentos civís como a igrexa co seu mandamais a cabeza, que tamén é da mesma terra, fixeronle os honores. Houbo panexíricos de todas as cores, algúns facian a un porse roxo de vergoña allea. Os medios de comunicación, a pesar dos estacazo que este politico les atizou, tamén inclineron a cerviz. ¡Que pena!
  A miña amiga, non saiu nos medios, nin sairá. Salvo a familia nadie se acordará dela. Seguramente a ela importarale un  carallo. Importábanle moito a súa familia, os amigos e a boa xente, o demais dábale igual, tirando a nada.
 Hoxe quero deixar constancia aiquí de que Puri Lage Grandio, era unha muller amante da familia, e amiga das suas amizades, e transixente en casi todas as debilidades humanas.
 Puri: Non te preocupes por non ter sitio nos medios de comunicación. Que sepas que por aiqui seguirásete a querer e mentres a memória esté activa estarás nela, igual que todos aqueles que te precederon, os que tamén queremos.
 

sábado, 4 de febrero de 2012

CARTA OS ADMIRADORES.



Querido mundo mundial:
                                          Xa vai uns poucos días que non poño signos, eses signos que chamamos letras, uns detrás dos outros os cuais según o antiguo Catón daban lugar as sílabas e estas unidas as verbas.
                                          Pous ben, non é por perguiza, nin por non ter ganas solo é porque últimamente estou algo atarefado.
                                           Vereis, desde fai un tempo iniciei unha actividade nova, que en principio absorbeme tempo e as veces capacidade mental. Empecei a estudiar algo que a medida que vou coñecendo mellor mais me absorbe. Estou estudiando música.
                                           Solfeo e instrumento. Eso é a miña iniciación no mundo músical.
                                           Teño a sorte de ter dous profesores moi avezados nese mundo músical ainda que son bastante novos. Levan mais de quince anos estudiando música, interpretando música, dirixindo orquestas e ensinando, e inda siguen nelo. Quero decir con esto que eu terei a sorte de estudiar, e cando morra inda non saberei casi nada. E bonito pensar neso, é casi como a propia vida, cuando a acabas seguro que inda non a coñeces demasiado ben.
                                           Non quero descubrir que tipo de instrumento estou estudiando, ainda que polo que me dicen nas aulas, parece que escollín un dos mais difíciles. Eu pensaba que non. Ignorante que é un.
                                           Bueno o caso é ese. Xa empezo a ter ofertas de vários directores mundiais para que les dé color os seu concertos, claro que agora estou liado cunha familia de negras, blancas, redondas, corcheas e demais damas deste mundo. Tíñais que velas, cada unha coa súa forma, os seus falares e demais. Todas tentan que eu me enguedelle, e a bofé que as veces o consiguen.
                                           Na próxima vez que fale desto, xa vos direi onde podedes conseguir mercar as marabillas misacais dun Xabres da Teixeira e Sancibrao, namentras recibide todos unha forte aperta deste avo “Cebolleta” que seguirá dando a tabarra coas súas histórias.
                                          Hoxe entereime do pasamento do amigo Angel do ti Fidel, como non quero facerme o falador ou escribidor de decesos na nosa terra, solo decir que era un home o que eu tiña moito cariño, e constame que él a min. Non sei se Deus me fará moito caso, mais o meu Pai Noso non faltará. A miña devoción o mellor sí. Espero que o Gran Facedor non teña en conta esto último, e o axude no pasamento.
                                          Sen mais por hoxe, recibide todos unha aperta como xa dixen, e a ver se dentro de pouco nos vemos pola terriña.
                                          Abrazos.

                       Firmado: Xanbrés da Teixeira.

miércoles, 25 de enero de 2012

AS AGUIAS ORFAS


 Teño vários amigos pola banda de Fornelos de Montes, de cando en vez véxome con algún deles e cóntanme cusas de cando vivian na aldea e da súa mocidade.
 Nun día destes pasados, atopeime con Xan. Estivémos de léria un pouco en nun intre da conversa, falóume de Chisco e das cousas que facía. Chamóume a atención aquilo e mais cando me dixo que Chisco era un paxaro.
 Entonces pedinle que me contara a história de Chisco.
 Daquela Xan inda estaba solteiro, tiña vintedous anos, acababa de volver da “mili”, e vivia cos seus pais. Facía os traballos normais que daquela tiña unha familia dedicada a gandeiría e algo de agricultura de subsistencia, como en case todo o noroeste. A história tanto poderia ser en Fornelos de Montes como en San Ciprián. A maneira de vida non se diferenciaba prácticamente en nada, solo na maior cercanía do Atlantico.
 Na casa tiñan vacas, algunha perica, como por aiquí chaman as ovellas, can e pitas.
 Na parte alta do termo da aldea, tiñan uns prados nos que adoitaba Xan levar as vacas a pacer Nun dos prados tíñan unha touza de carballos centenários. Algúns moi grandes. No medio do medio da touza habia un carballo altísimo e gordo como un castiñeiro daqueles gordos das Touzas ou do Carballal da nosa terra.
 No alto do devantito carballo tiña o niño unha águia real. Xan tiñao localizado desde que a femia estaba chocando, pois cando ia coas vacas para a zona a ágia pasábase todo o tempo dentro do niu, e o macho daba voltas de vez a cuando por enriba e achegábale comida e ós poucos substituia-a.
 Pasado un tempo naceron dous aguiluchos, que como todos estes paxaros, nacen totalmente indefensos Xan tiña-os mais ou menos controlados. Gustábale vixialos e ver como medraban.
 Un día, cuando subia con as vacas para a zona, atopou primeiro unha águia morta. Era a femia, e cando chegou os prados tamén encontrou o macho morto xunto a unha raposa e varios corvos.
 Chegou a conclusión de que alguén envenenera carne, e aquel veneno acabou faceno unha desfeita.
 Acordouse das crias e decidiu subir o carballo. Era moi alto e levoule tempo e traballo chegar onde estaba o niño ou niu. Alí estaban os dous aguiluchos, que o velo acercarse enfurruñéronse bastante. Inda non tíñan pluma, solo un plumón bastante tupido. Tivo que volver a casa a buscar un saco para metelos, e baixalos. Pola noite levounos para casa, quedouse él con un e o outro encargouse súa hirmá e o  marido del.
 Empezou a darle carne crúa cunhas pinzas. Non foi difícil pous o pobre becho debia ter bastante fame e non púxo demasiados reparos. O parecer o outro aguilucho tamén fixo o mesmo; empezou a comer tamén.
 Comeron e creceron  hasta facerse grandes. Non os tiñan engaiolados, tíñan-os soltos no curral. Aprenderan a convivir coas pitas, cos gatos e con as pombas que tamén tiñan. Un can que tamén andaba pola casa tamén aprendeu a respetálo. Acercouse demasiado o aguilucho, este fungoule, mais o can non fixo caso, entonces o paxaro apoiando a cauda no chan e coas poutas por diante, mandoule un recado ós beizos que le tarderon un par de semanas en curar.
 Aprendeu a voar de maneira empírica. Proba e error. Voando e estampandose as veces contra o chan outras contra os valados e algunha vez contra a figueira.
 O fin conseguiu voar como é debdo, e escomenzou a remontar o voo, agrandando cada vez mais a zona de exploración xunto coa súa hirmá. Eran un macho e unha fémia.
 Volvian sempre a comer e durmir á casa, eso sí cada un á súa. O parecer Xan tiña unha moto, e as veces o aguilucho, cando él saia na moto, seguia-o voando alto, cuando paraba a moto o páxaro baixaba e pousaba nela, como se a estivera a guardar.
 Un día viñeron a casa os do Icona, decindole que sabian que tiña unha águia, e que aquelo estaba prohibido, querian que chamera o paxaro e denuncialo, El díxole que podian mirar donde qixeran, que non habia ningún páxaro engaiolado. Que si algunha vez viña por alí algún paxaro dábale de comer igual que as pombas e os cans. Naquela casa non se le negaba un  bocadillo a ninguén. Eles mesmos podian comer algún se querian.
 Co paso do tempo a parella de águias cada vez tardaban mais en volver a casa, hasta que un día deixeron de acercarse.
 Solo algunha vez, indo coa moto, viu unha enriba del seguindo-o, e piando como se le dixera adeus.

sábado, 21 de enero de 2012

O MELLOR ENTRENADOR DE ARTES MARCIALES

 
 - Papá, teis que enseñarme a mallar nos mais vellos.
-    Ia logo, ¿Qué pasou?.
-    Estábamos xogando o Parado io collido, e os mais vellos rompian a “cadeneta” e despous mallaban en nos. ¡Claro, son mais grandes e poden mais, teis que enseñarme a darles leña!
-    Mira, cuando sea así, tu ameazaos decíndole que se seguen así, que le vais a encher os dedos de cara!, xa verás como collen medo e te deixan tranquilo.
 Esta conversa tiña-a eu con meu pai no banco de carpinteiro. El estaba facendo unhas portas para algunha casa de algún veciño.
 En principio eu quedei conforme coa “receita” que me dera. De sócate deime conta da parvada que me acababa de decir o pai, e medio cabreado dixenle, que non me engañera, que aquelo era unha parvada e non ia axudarme a defenderme.
-    Papá, teis que axudarme de verdai a que poida mallar neles, senón vain facelo eles en min.
 Fitou para min, e metendo a mau debaixo da pucha que levaba na cabeza, empezou a rascarse, como se de repente tivera a sarna. Pensou un pouco, e cunha mirada que non me pareceu demasiado seria díxome:
-    Mira, voute ensinar a mallar neles. Mais eso debe ser un segredo entre ti e mais eu. Non pode averiguar naide como se fai porque senón despous faranho todos.: “ Cuando sea a ocasión, tu o que tés que facer é cegalos, para mallar neles. Primeiro dasle un puñetazo no ollo esquerdo, e mentras él se rasca nese ollo, vais e dasle no outro. Entonces mentras escofa os dous ollos, xa le podes dar as que queiras no lombo.
-    Sí, sí. Mais ¿se non se deixan dar no ollo esquerdo primeiro?-dixenle eu-
-    Entonces dasle primeiro no dreito-respostou.
-    Xa, pero como son maiores o mellor non se deixan.
-    Bueno – dixo él- entonces solo te queda unha solución.
-    ¿Cuál é, papá ¿
-    Nese caso debes ser precavido. Teis que levar un saco.
-    ¿Un saco, para quei?
-    Para meter dentro os paus que te den.É bon ter onde meter as que le den a un.
 Con aquelas recetas, quitéronseme as ganas de mallar, nos mais grandes.
 Sempre pensei que a xente vella era sabia. 

martes, 17 de enero de 2012

VIAJE (Inicio)


 Acabo de bajar la pendiente que conduce al valle. Pienso que cruzar esta corriente agua puede ser peligroso. La fuerza del agua puede arrastrarme a mi y al vehiculo. Quien me lo prestó dijo que era seguro en cualquier situación . Detuve la marcha al lado derecho del camino, quiero ver las posibilidades que tengo para cruzar. Aparece de súbito un vehiculo grande, con la apariencia de un camión de gran tonelaje. No para y veo que pasa con facilidad, el  nivel de agua es uniforme, yo también puedo pasar. Arranco de nuevo y me pongo a la estela de aquel monstruo Me pongo detrás a una distancia prudente y lo voy siguiendo. Cruzamos el valle e iniciamos la subida que parece totalmente simétrica a  la que dejé atrás.
 Comenzamos a subir, no pierdo de vista al “camión”. Llegamos a un punto donde vuelve a haber agua. Esta vez baja por el camino que transitamos. Bastante mas arriba del lugar en el que estamos, se ve una caída fuerte de agua sobre el camino. El camión circula por la parte derecha del camino, yo le sigo a unos cincuenta metros. A medida que subimos la corriente se  torna mas fuerte, aunque por la ruta que seguimos, parece que no nos dificulta mucho la subida.
 Aparece detrás de nosotros un vehiculo mediano. Por la forma de subir parece que lleva prisa. Me adelanta por el medio del camino. Veo que al agua casi le cubre las ruedas, aunque éstas son grandes, tan grandes como las de un tractor. Al iniciar el adelanto del vehiculo grande que me precede le avisa con unos fuertes bocinazos. No hace caso, y de repente, lo vemos arrastrado por la corriente. Dando tumbos, desaparece en al fondo del valle. Cae en mal sitio y desaparece debajo de las aguas.
 Cuando llegamos a una especie de venta, ya es tarde. El  “camión” sigue su marcha. Yo encuentro a la persona que me había prestado el vehiculo que me señala el lugar donde puedo descansar. Por la mañana me llamarán y me proporcionaran otro vehiculo para continuar.
 Me dirijo al edificio que me señalaron. Es un caserón grande, con una muralla de grandes dimensiones formada con enormes rocas alineadas, que solo dejan una pequeña entrada, a un patio donde hay varios edificios más, que no son visibles desde la parte exterior de la muralla.
 Dentro de la muralla hay una grande animación de gente moviéndose en todos los sentidos.A la derecha hay lo que parece una capilla grande. De frente unos barracones donde entra y sale en un movimiento constante gente variopinta. No me entretengo mucho, tengo prisa por acomodarme y descansar, hasta que me avisen.
 Detrás do los barracones descubro un edificio, que coincide con el que me indicaron. Traspaso un grande portón y me encuentro en un grande salón, con un mostrador al fondo donde está una mujer de edad indefinida, de muy buen ver y vestida con suma elegancia. Parece que me conoce, me sonríe y señalándome una puerta lateral, me da una llave con un llavero que lleva un número, el tres. Es la habitación que tengo asignada. Paso al comedor donde un gentío grande sentado en mesas habla muy alto, discuten, ríen y algunos se pelean. Se acerca a mi un joven con apariencia de camarero, y me lleva a una mesa donde está dispuesto un cubierto para una sola persona, me indica que me siente, y a continuación aparecen dos jóvenes más que me dejan comida en la mesa.
 Mientras como algo, me fijo en las personas de mi alrededor. Van vestidos de forma extraña. Llevan unos ropajes extraños. Son brillantes y parecen totalmente nuevos, pero al fijarme mas, veo que a medida que pasan los minutos, los trajes se ajan y se van cayendo a jirones. Cuando sus dueños se dan cuenta, salen por una abertura sin puerta y a los pocos segundos regresan con otra ropa igual que la que tenían, pero totalmente nueva.
 Hay gente de todas las categorías sociales, se dan a conocer por la forma de sus ropas. Uniformes, para militares, sacerdotes, jueces, banqueros, empresarios y demás. A todos les sucede lo mismo, las ropas no le duran más de media hora. Uno de sus mayores trabajos es ir y venir al guardarropía.
 Estoy terminando de comer y  me doy cuenta de que en el comedor de al lado, donde hay muy poca gente.Parecian gente de cuidar la tierra, y los ganados. Iban vestidos con unas túnicas de lino, y en algunos casos de lana. Éstos no tenían que cambiar de ropa. La que llevaban no se deterioraba.
 Me fui a la cama, donde me esperaba una mujer, vestida con túnica de lino y lana, me dijo que no me preocupara que cuando llegase la hora me llamaría, y que si necesitaba algo, pronto me lo proporcionaría.
 Antes de quedarme dormido, me doy cuenta de que hablo con todo el mundo sin pronunciar ni una sola palabra. Solamente con pensar algo con relación a cualquiera de los que allí estaban, recibo su respuesta automática. La comunicación es mental, no hace falta hablar.
 También me doy cuenta que esta comunicación es solo con los que van vestidos con lana o lino. A los de los trajes que se deterioran, solo les escucho el ruido que emiten como si fuesen palabras, pero ni yo les entiendo ni ellos a mi. No tengo ganas de hablar. Me acuesto y me duermo.
  Continuará…..

lunes, 16 de enero de 2012

A AVARICIA ROMPE O SACO.


 Queridos amigos e amigas: Días atrás escribin por aiquí unha carallada de cando era pequeno. Cando a burra, nas Breas, me mandou o medio da torgueira e me fixo tres buracos, un no frontal, outro nun parietal e o terceiro no ocipital. Por se alguén se sente Santo Tomas, cando queira e me vexa, e eu esté pola laboura, que me pregunte e ó mellor inda le ensino as pegadas do estacazo.
 Alí falaba da memória e dos caprichos da mesma, sobre todo da miña. Teño o que se chama unha memória fotográfica, e que relaciona cousas archivadas nela. Moitas veces cunha certa orden e outras, cousa que no entendo, relaciona  cousas que non teñen relación lóxica ningunha, polo menos eso me parece.
 Veredes o que me acaeceu un día en Barcelona, alá a finais dos sesenta do século pasado. (carallo, xa vou camiño do século, polo menos a metade vai liquidada).
 Daquela, o diñeiro, por moito que agora digan, era tan escaso coma hoxe. Os que o tiñan seguen a telo e os curritos, igual hoxe ca onte, case a dúas velas.
 Eu necesitaba mercar unha camisa, daquelas que se chamaban dos domingos ou de festa. Nun comercio da Travera das Corts, guipera unha da marca Dalí, feita en Redondela por un zamorano chamado Regojo, e que estaban todolos días anunciadas na TVE.
 Estaba no escaparate, a camisa, e tiña o precio posto: 250 pts.(Menos de 2  € de agora. A camisa era chula, e o precio para unha camisa de festa non estaba mal.
 Un sábado pola tarde (polas mañás traballábase), acerqueime por alí con meus hirmaus. Ia comprar a camisa. Entrei no comercio, atendeume unha guapa dependienta, mediume o pescozo, determinou a talla, e confirmandome que valía 250 pts. enbolicouma, deume unha bolsa onde metela, e fun a caixa a pagar.
 Na caixa estaba o dono do comercio, tipo sério e mal encarado donde os houbera. Marcou na máquina rexistradora o precio, deille as únicas 500 pts que tiña, nun billete da devandita cantidade.
 Deume a volta, e como case sempre fago (mal feito), collín o cambio e tal como mo deu metin-no no bolso do pantalón, e sain do comercio.
 O estar na rua, veume a cabeza que tal ve me deran o cambio mal. Saquei os cuartos do bolso e, efectivamente, tiña 750 pts. O malencarado regalábame a camisa e cincocentas pesetas.
 Comenteino cos meus hirmans, e entrei de novo no comercio, co ánimo de desfacer o entorto, cual Quixote moderno.
 O entrar, saiu a dependienta a atenderme, seguramente pensando que quería mercar algo mais, pero o decirle que me parecía que me deran mal o cambio, o seu xefe, ese tiparraco mal encarado, berrou desde o seu curruncho que as reclamacións tiñan que ser no acto, non despous de sair ó camiño e voltar.
 Eu, como comprenderedes, aceptei a reprimenda, e dando as gracias saí do establecimento.
 Cuando estaba xa camiñando hacía o Camp Nou, veu correndo detrás de nos o mal encarado. Mirera na caixa e descubrira a desfeita.
-    Oiga- dixo- le he dado mal la vuelta, venga de nuevo a la tienda.
-    Las reclamaciones en el acto y dentro de la tienda- respondín eu.
 Coido que nunca, tanto ós meus hirmans como a min, nunca saboreéramos tanto en tan ben, o pan amb tumaca que nos metimos entre peito e espalda a conta do xudeu aquel.

martes, 10 de enero de 2012

AS CASTAÑAS CON SANGUE ENTRAN MELLOR


 As veces preguntome, sé eso de ter unha boa memória é bo. Resulta que na memória solo se acumulan cousas vividas, feitos xa coñecidos, estudios tamén obsoletos e demais lérias xa pasadas. Como todo o que hai na memória xa é cousa pasada, e moitas veces a experencia non sirve pra nada, pous nunca facemos caso de ela, é por eso polo que me pregunto, o que pregunto na primeira oración deste punto.
 Por outra banda, ás veces penso que, gracias a memória, podemos recordar cousas que no seu día foron case unha tortura, ou sen case, e co paso do tempo, que o relativiza todo podemos atoparle unha certa gracia. Claro que para que esto suceda, ó mellor hai que sobrevivir a algunhas das cousas que foron archivadas no disco duro.
 Será a releche, cuando os que estudian o cerebro human, podan artellar un disco externo, como o que agora teñen os ordenadores. Daquela podemos meter, a gusto de cada cual, unhas experencias nun ou outro lugar, e botar mau delas cando nos pete, incluso mandar aquelas menos agradables o disco externo, e co tempo a papeleira.
 Todo esto é porque, estes días de reis, desplacémonos a Val dos Marcos para facilitarle a laboura ós reis de oriente, mais, ¡que si queres arroz  Catalina!. Xa nin os reis magos fan caso. A miña señora parella e mais eu cheguemos a conclusión de que non existen, e que como le fagamos caso as ondas herzianas imos perdidos e de cú.
 Ben, estando un díapola mañá, pola tarde non se pode ir, na Porteliña, por unha asociación de ideas desas raras que eu adoito ter, veume o maxín algo que naquel momento case fai de min un delincuente con cinco anos.
 Vereis: Era tempo de apañar as castañas. Os meus proxénitores decidiron ir a coller as dos catañeiros das Breas. Eran, inda son, uns castañeiros grandes, que por unha daquelas cousas incocebibles ahora, están nun prado dun veciño. E decir, os castañeiros son nosos, mais, por decilo de algún xeito, o soporte non.
 Daquela eu tiña un solo hirmáu, o César, que a sazón tiña un ano. O meu cometido, mentras o Pepe e aDolores apañaban castañas era vixialo. Estaba nunha manta, embrullado nos farrapos nos que se embrullan os cativiños. Xa digo, aquel era o meu cometido, pero.., O lado habia unha burra que seria a encargada de transportar os sacos de castañas para casa.
 Cuando meus pais se descudaban, eu estaba a beira da burra, facéndole trasnadas, tirando da corda, dandole castañas, non deixala comer etc., cousas que a pobre burra aguantaba con estoicidade.
 Había reprimenda por parte dos Jefes, e volta a beira do cativo durante dous minutos, hasta que sen saber como, volvía a estar a carón da burra. Debe ser por afinidade, pous sempre tiven un certo cariño por estes animais.
 Estando nesas, e o borde de un paredón que separaba o prado do camiño e dun barranco, a señora burra espantouse, tensou a corda, e xa vai o guardián do César, polo aire hasta espetar a cabeza na torgueira dunha urz, medio queimada.  Resultado, samgue por todolos lados, perda do pouco coñecemento que había, susto prós proxénitores, e carreira desde as Breas a Casa.
 Laveron os furados, tres, da caluga, e como puideron corteron a hemorraxia, chameron a Don Santiago, que creo que era un experto en partos, mais non moito e cousas traumáticas. Tampouco tiña moitos medios- Estamos a falar dos anos cuarenta e algo, do século pasado.(como mola esto de falar do século pasado), non debo botarle a culpa
 Na cabeza tiña tres furacos, mais media dúcia de arrebuñois e esnagatadelas. Como as vendas non se suxetaban ben, decidiron, contra a miña vontade, porme un pano, como os que levaban as mulleres. Déronle xeito de tal forma que quedaba rematado cunha lazada no cachazo.
 O día seguinte, xa saí a xogar co resto do personal, as airas das Pirlas. Sentíase o balbordo desde casa, a ver quén ero o guapo que se abstiña da sair.
 Cheguei as airas, e alí mesmo xa se armou a de Deus é Cristo. O mais teimudo de todos era a meu amigo Pepín. O verme co pano na caluga non paraba de chamarme, “menina”, cousa que me encabritaba a límites altísimos. Díxenle que non o fixera, que senón le zoupaba. Non fixo caso. Zoupeille hasta cansarme, e ver que tiña sangue por todolos lados, veu o hirmau a separarnos e tamén levou as súas. Tivo que vir meu pai e levarme en “volandas”.
 Tiveron que cambiarme todo o aparello da cabeza, sangraba coma un porco. Tamén me levei outro disgusto; a sangue do Pepín non era del, a do Santiago tampocuco..

lunes, 9 de enero de 2012

CARALLADAS DE XENTE NOVA (E NON TANTO)


 Nunha das aldeas do axuntamento de Brumoso, aldea que como decía don Miguel, “de cuyo nombre no quiero acordarme”, acaeceu unha vez esta  história, que non foi conto falso nin rumor sen fundamento.
 Polos anos cincuenta do século pasado, a inxesta de carne que non fora de porco apenas a gorentaban as tragadeiras dos nosos antepasados, e de porco tampouco habia tanta como pra non botala de menos, sobretodo a finais do ano antes das matanzas. Nos dias sinalados e nas festas patronais, sempre habia un cacho de rixelo. Un bon cocido sen codo de xamón, boas chourizas e carne fresca de borrego, non é un bon cocido nin farrapos de gaita.
 Era por eso que normalmente lambreábase por un cacho de carne que non fora de “roncatudo”. Nas casas onde habia algún cazador, cando a sorte era propicia comíase algunha perdiz con moito arroz, algún coello con patatas, e as veces lebre guisada.Outra cousa era cando os cazadores tíñan a sorte de agarrar un corzo. Daquela habia festa rachada.
 Daquela as corzas solo estaban no mais lonxe das serras, e non en todolos lugares. Habias na Gamoneda e sobre todo nas Baliñas. Cazala era unha aventura, pous aparte de mallar o corpo coa andaina, se caia algunha, había que sortear a vixianza dos carabineros, e as veces esconderse de algún veciño, pous a xenreira era ma consellera, e podian irle co conto o comandante do posto. Para xeral conocimento; había un posto de carabineros en todolos pueblos da comarca, agás Castrelos.
 Na despedida anual da caza, adoitábase ir a buscar algún cérvido, entre todolos cazadores. As veces repartianse uns para un lado e outros para outro, co fin de ter mais posibilidades.
 Habia envexas entre os que comian a caza e os non cazadores, que moitas veces non eran invitados a pitanza.
 Naquel ano fixéranse dúas cuadrillas con rumbos distintos. Era un venres, e a idea era facer a comilona o domingo (diomingo nalgunha xerga). Houbo sorte, e os que foron pra serra arrastreron un corzo. A outra cuadrilla tamén agarrou algo: un porco teixo.
 Como naquela época non habia nin neveiras nin frigorífícos, e se os habia, pola nosa terra eran totalmente inútiles, pous non funcionaban con pilas. Coido que a “luz”, no apareceu pola comarca da Alta Xeabra hasta mediados dos sesenta, mais ou menos.Ter, daquela, un frigorífico era como agora ter os dous ollos de cristal e ir o cine, mais o revés. Entonces, antes de cociñar aqueles grandes bechos, adoitaban adobalos e polos o sereo unha ou dúas noites, para que se le fora o arrecendo a monte, ou o bravío.
 As comidas case sempre se facian na mesma casa.Había nela unha muller que sabía prepar ben a carne e logo facela de varios xeitos, que ante a escaseza  proteica arrastrada, sabía a gloria verdadeira.
 Preparouse ós dous animais, cadabres, e puxéronse o sereo un par de noites. No xaneiro as xeadas eran de sona, e as nevadas tamén. Neste caso coicidia unha nevada de mais de unha semana, xa dura polas xeada que tiña enriba. E aquelas dúas noites xeou a reo.
 Tres paisanos, decidiron na última noite, afanar a comida do alto do louxado en proveito própio. O patrón da casa onde se iban cociñar, maliciouse, e a media tarde, sacou a corza do alto e deixouna na andega.
 Os ratas, leveron a cabo a faena, e argalleron de que le cociñasen a quela carne que xa estaba adobada, penseron en invitar a algún do outro bando e facerle pagar o viño, cousa que non deu resultado. Negouse.
 Cada grupo cenou polo seu lado. Os da rapiña chufándose da sua fazaña, e os outros argallando unha vinganza.
 Unha vez artellada a vinganza, decidiron deixalos acabar de cenar, e cuando xa tiñan noticias delo, deixeronle un recado no cimo da escaleira, e bateron na porta o mesmo tempo que liscaban.
 Cuando sairon a ver que pasaba, atoperonse co recado ben postiño na escaleira. Ningún tivo tempo de baixar a escaleira. O primeiro que saiu, gulpiu ali mesmo, e os outros, cos restos soltados polo primeiro e o presente, casi botan os boches alí mesmo.
 No cimo da escaleira estaba a cabeza do teixugo con pel e todo e cos dentes regañados a rir cara a eles.
 O estómago, según as más linguas, tardou mais de unha semana en entonarsele de novo.

miércoles, 4 de enero de 2012

SEGUNDO DIA DAS FESTAS DE REIS



 Onte chegouse bastante tarde. Entre as cantigas, os contos e demais lérias, non dou tempo a descargar os carros.
 Oxe houbo que preparar a leña pra que as cociñeiras, cando empecen, teñan de todo e aprestado, pro lume.
 Todolos anos, contratábanse dúas cociñeiras experimentadas, pra que fixeran a comida que tiña que encher as andorgas do personal. Eran moi serias no seu traballo, e nunca deixaban que ninguén entrera na despensa. Tentaciós habia as veces pra entrar e comer as escondidas. Sempre as cousas que están algo prohibidas saben mellor.
 A última hora, estivemos ensaiando o cante que mañá deitaremos en todalas escaleira, fiestras, e portas das casas dos veciños.
 Houbo tamén unha nova leria do cura a través das vellas do rosário.Parece que vai en sério o de que quere prohibir o baile agarrado. Incluso os carabineros deron un pequeno toque nese sentido.
 En previsión de que prohibiran o baile a forza, o mesmo día do arranque dos torgos, marchou a capital un home, aproveitando unha viaxe do Maragato, e trouxo unha autorización do Gobernador Civil, autorizando os mozos a facer baile.
 Os casados, eran os que mais decian que había que estar prevenidos, por si acaso. O cura, decian, é bastante “cazurro”. Xa tíñamos o permiso. A mocedade conxurouse pra mantelo en segredo.
 Sigue o temporal de neve, e polas noites xea.Xa vereis na noite de cantar os reis como a conxunción da aguardente e o carouxo faran das súas.
 Houbo unha pequena carallada, despous de cenar. Estando en casa do Caxera, apareceu por alí un zampabolos dun pobo veciño.Pasouse coa bebida e non se le ocorreo mellor cousa que insultar a todo aquel que le facia caso, hasta que chegou un dos chamados mozos vellos. O que empinera o codo, o velo non o pensou, dedicouse a insultalo. O recien chegado, que polo que pareceu, non tivera unha boa tarde, tampouco o pensou; botoule unha mau a cuada e outra a coleira, e levando-o polo aire deitono no pozo que hai diante da casa do ti Constantino. Alí o deixou perneando, e voltou o café decindo que seguro que mollando os cataplines se le pasaba. Sereno iria mellor pra  súa casa, e no teria perigo de caer o Tuela cando pasera por él.
 Efectivamente, pasousele a cantusana casi no acto, e se non o levan a unha casa, morre alí mesmo atrido. Coa xeada que xa estaba a caer, os pantalós podian soliños facer un espantapáxaros. Estaban tesos con carouxo xa branco.
 Veremos que tal cantamos mañá. Por certo hai noticias de que unha moza, da que non se pode dar o nome ten o mellor ramo. Lévan-no como un segredo de estado.

martes, 3 de enero de 2012

PRIMEIRO DIA DAS FESTAS DE REIS-




 Nestes días os mozos de Val dos Marcos andamos atarefados cos preparativos da festa do reinado.
 Nos días pasados, estivemos arrancando torgos. Decidiuse arrancalos na Estante, na beira do camiño, pous así sería mais doado cargalos no carro.
 Había neve e houbo que desenterralos duas veces, unha da neve e outra da terra.. Aparte dos mozos, tamén axudan os menos mozos. Incluso algún casado que parece quere entrar nas farras destes días.
 Ben mirado, nestas datas apenas hai traballo que facer na aldea. Escaldeirar os prados, e facer leña agas de levar as vacas o monte igual que a “res”. Polo tanto está ben que se sume xente, así hai menos oposición nas casas, pous o haber polo menos un membro da familia metido en farra, seran mais expléndidos co aguinaldo.
 Hoxe toca ir cun carro a buscar os torgos. Todolos traballos relacionados coa festa fanse sen concurso de vacas. Todo feito a mau.
 Decidiuse levar dous carros, pous torgos saquéronse abondo e así en dous carros é mais doada a acarrexa.
 Escolléronse dous carros dos mais novos da aldea. Adorneron-os as mozas, que tamén andan na tarea de facer os ramos. Entre elas levan o traballo en segredo, pous non queren que outras mozas sepan como a van facer o ramo.Hai muta competencia para ver quen fai o mellor ramo. Xa veremos o día de reis.
 Hoxe, un grupo de mozos, foron a buscar uns pelexos de viño, e uns garrafón de aguardente. Decidiuse que foran a Moimenta, pous alí o viño era mais barato a aguardente tamén, e seguramente mellor que o traian os comerciantes de Brumoso, aparte de que que o vendedor fixo un bon precio. Dixo que era un bon viño de Vinhais e a aguardente parece que a trouxo da beira do Douro. Solo habia un problema; os carabineros. Xunto co cura, tiñan-nola xurada. O primeiro no quería que se fixera baile “agarrado” e os degundos acataron o que él decia. Coido que algún cacique da zona tamén tivo arte no asunto.
 Fíxose de tal xeito, pois xa habia experencia dos mais vellos, que parecese que se ia a traer nun dos carros dos torgos.
 En realidade o viño xa estaba na quinta do Bernardino de Barxelas, lugar onde o trouxeron de noite os portuguese dous días antes. Solo había que traelos nunha burra polo camiño do Barreiro, como sé se trouxera de Brumoso.
 Os que ian polos torgos, acompñariaos o gaiteiro, Luis, e o Silverio co bombo, o Horácio acompañaría co tambor.
 Pola noite deixouse todo na casa do reinado, sen cousa que mereza apena sinalar, salvo que o final do día o Silverio desacompasaba o tocar o bombo e quixose converter en cantante solista. Claro que algún mais xa inicou a andaina arredor dos pelexos de viño de Vinhais. A aguardente estaba na casa do ti Adolfo. A ver quen era o guapo de tentar gorentala.
 Xa veremos a ver que pasa mañá.

viernes, 30 de diciembre de 2011

O BASILIO, O GERÁSIMO E A SUA BURRA.



 Cuando eu era un chavalote, cuando na aldea inda había xente en casi todalas casas, había moi poucas opcións de diversión como as de agora. Facíase o que se podía cando de divertirse se trataba, con todo aquelo que se tiña a mau.
 O mellor hai quen pense que daquela éramos  algo  brutiños nas nosa maneiras de divertimento. Creo que non. Como en todo, pódaque que podería haber alguén que se pasera un chisco, mais, coido que nunca había má fé nelo.
 Un dos meus amigos, e mais ou menos do meu tempo, era o Gerásimo. Xa  debe facer mais ou menos cincuenta anos que se foi para Bos Aires, alá pola Arxentina.
 Cando estaba na aldea, na súa familia, aparte das vacas, tiñan unha burra. Era unha burra de unha boa talla. Estaba casi a altura de unha égua, mais que dunha burra.
 Tiña-a ensinada a facer carreiras. Montado a pelo,  facía que a burra correra a galope.
 Él era un avezado xinete. Escanchábase no xumento, de calquera maneira, mirando para diante ou mirando hacia o rabo do animal, e facia que correra todo o que daba.
 Nunha ocasión, estábamos uns cuantos, cerca do poulo do Mexacan, nesa hora en que as vacas volvian pra corte.
 Chegou o amigo Gerásimo montado na sua burra e coma sempre facendoa correr e él fachendoso. Eu penso que á  aquel animal xa le gustaba aquela troula.
 Alguén le dixo, que nalgunha ocasión ia caer e esmendrellarse. El dixo que aquello era imposible. Él non caia da burra, nin espantándo-a.
 Andaba por alí o Basilio, gran amigo de facerle bromas os rapaces. Dixo o Basilio que se él le espantaba a burra, seguro que caia.
 Empezou un tira e afroxa, entre eles, que sí, que non, que non, que sí, hasta que se chegou a necesidade de facer unha desmostración empirica.
 O Gerásimo empezaria  a correr no rouso do camiño da Amiñeira, xunto os Mexacans. Cerca do caboco da Teturiña, detrás de unhas urces, esconderíase o Basilio, que tentaría espantala burra, para ver de tiralo.
 Feitos os preparativos, e cadanseu no seu posto, empezou a carreira.
 Ia o cabaleiro en burra a galope tendido, e pre mais inri, montado o revés. E decir escanchado mirando o rabo, e azuzando a xumenta para que correra mais e mais.
 Chegan burra e xinete a altura das urces nas que estaba o Basilio, este salta o camiño de sopetón, tirale a chaqueta, que se enreda na cabeza da burra.
 Como tiña que ser, burra e o amigo Gerásimo roderon polo chao. A burra tal como caeu, incorporouse o verse libre da chaqueta, mais o Gerásimo ficou alçi mesmo embazacado. Tardou catro ou cinco minutos en recuperar a fala. O principio todos empezemos a rir, hasta que vimos que o Basilio facía sinais para que nos acerquéramos. O Gerásimo non daba sinais de vida. Daquela caseque le da un infarto o Basilio, pous evidentemente a sua idea non era defuncionar a nnguén.
 O Gerásimo recuperouse, e como se non pasera nada, volveu escancharse na burra, e saiu galopando cara o rouso do Camiño Novo.