miércoles, 13 de junio de 2012

LA LEYENDA DEL LAGO DE SANABRIA(LA DE VERDAD)




 Hace unos años, los suficientes para que ya, algunas cosas no me vengan a la memoria,  me sucedió lo que quiero relatar.
 Había en la llamada carretera de Villacastín a Vigo, sobre todo en la comarca de Sanabria, las famosas ventas que jalonaban la mencionada carretera.
 En Sanabria se iniciaba la subida a las portillas de Padornelo y de La Canda, en una carretera, que era eso; carretera para carretas tiradas por bueyes y caballos.
 Una noche que transitaba por esta carretera, me vi obligado a pernoctar en una de esas ventas.
 Era una venta que había, subiendo hacia Padornelo, un poco antes de la Revueltas del Suspiro.
 Se hizo de noche, era invierno y empezaba a nevar. No era aconsejable continuar. No seria el primero en perecer atrapado por la nieve.
 Había demasiadas cruces a los lados de la carretera que daban fé de gente muerta en la zona, por imprudencias al pensar que podían haber vencido al temporal.
 Después de cenar, sentado en un banco con el resto de los pernoctantes, alrededor de un fuego, en una sala rectángular que después serviría también para dormir, bien sobre el banco o sobre unos jergones de paja puestos a tal efecto cerca de la fogata que no se apagaba en toda la noche.
 La cena consistía en un tazón de caldo de berzas con patatas, donde habían previamente bañado un trozo de tocino. Era lo que había y con el frío y la caminata, aquello era un verdadero manjar.
 También había unos odres de vino que durante toda la noche no pararon de sangrar los venteros a petición de los residentes temporales en la venta.
 Después de la cena, y con un cuartillo de vino en la mano, contemplando como el fuego devoraba unos “torgos” y “rachos” de carballu esperando que pasase la noche, se sentó al lado mio la ventera. Una matrona que ya debía rebasar el medio siglo, oronda  muy simpática y habladora.
 Salió en la conversación la leyenda del nacimiento del Lago de Sanabria, cosa que todo el mundo conoce. Yo, descreido de mi, que no creía en esas cosas milagrosas, me reí un poco con el consiguiente gesto de enfado de la ventera, que me reprochó aquello, diciéndome que podría comprobarlo por mí mismo si quería. No tenía más que pasar la noche de la víspera de San Juan en el lago, a poder ser en la isla de de las Moras. Tendría la oportunidad de escuchar la campana Bamba. (Por cierto, el castillo del rey Bamba está en La Tejera, algún día hablaremos de él), a las doce de la noche.
 Le prometí a la señora que a la primera oportunidad que tuviese, haría lo que ella me dijo, y luego pasaría a contárselo.
 Me dijo que era una promesa y que no debería romperla, si lo hacía ella me castigaría.
 En el mes de Junio siguiente, decidí cumplir mi promesa.
 Aquel verano, y por aquellos días, hacia un tiempo estupendo. Era una buena ocasión para pasar una noche al aire libre en la isla de las Moras.
 A las diez de la noche conseguí, por medio de una balsa artesanal, acceder a la isla, equipado con una fiambrera de habones con oreja, una pinta de vino, y un recipiente con café, para cenar y acompañar la soledad.
 A las doce de la noche, sonaron las campanas de Ribadelago, a las que contestaron las de San Martín, y seguramente las de Vigo. Entonces pensé yo que aquello sería lo que alguna vez oiría algún furtivo de truchas en el Tera, y con el miedo lo atribuyó a las campanas de Villaverde de Lucerna.
 No se sintió mas nada que el canto de los grillos, alguna que otra carricanta y el chapoteo de alguna salmo fario, atrapando alguna mosca. La luna brillaba en lo alto y la vista del lago era especialmente hechizante y no me extrañó nada que subyugase a alguna persona en las mismas circunstancias.
 Me empezaba a quedar dormido, cuando me pareció oír un ruido. Como cuando sale del agua una nutria, muy suave.
 Presté atención y escuché el sonido amortiguado de una campana. Parecía que salía del fondo del lago. Quedé asombrado, pués se decía que la campana sonaría a las doce de la noche. Miré mi reloj y vi que era exactamente la una. De súbito me dí cuenta que mi hora era la “oficial”, efectivamente eran las doce solares.
 No salía de mi asombro, cuando descubrí a tres mujeres, sentadas al borde de la isla con las extremidades metidas dentro del agua.
 Me acerqué para hablar con ellas, y con asombro descubrí que eran tres sirenas, que estaban sentadas recibiendo los rayos de la luna..
 Cuando me acerqué, ellas al verme se sumergieron en las cristalinas aguas del lago, justo cuando se escuchaba la última campanada del fondo del lago. Efectivamente eran la campana de Villaverde de Lucerna, aquella que el buey bragao no había podido sacar.
 Al volver al lugar donde había dejado la balsa, me pareció oír la voz de la mujer de la  venta del Suspiro, que me decía: Has cumplido tu promesa. Has visto la verdad. Solo te queda ir a contarlo a la venta.
 Salí de la isla, e inicié el camino de subida de nuevo al Padornelo. Tenía que ir a la venta a cumplir mi promesa.
 Pasé por Requejo a medio día, con un sol de justicia. Una hora más tarde cuando estaba ya cerca de la venta, una espesa niebla cubrió la misma y la falda de la montaña hasta el rio Castro.
 Empezó a hacer frío. Entré en la venta. Estaba totalmente  vacía, solo había un hombre sentado en el escaño delante del fuego. Tenía la cabeza entre las manos. Al sentirme se levantó, vino hacia mi, me dio un abrazo y llorando me dijo: Hemos enterrado ayer tarde a la ventera. Me dejó dicho que le contase que las tres sirenas son las tres mujeres que hacían pan cuando Jesucristo pasó por Villaverde de Lucerna.

lunes, 11 de junio de 2012

PREMIO XERAIS 2012. (ILLA DE SAN SIMON)






  O sábado día nove deste mes celebrouse o XXIX Premio Xerais de novela e o Merlín .
  Xa ian arredor de vinte e algún ano, que eu non asistía a ningún deles, a pesar de que durante a miña estadía na editorial, durante o primeiro ou segundo ano de ser contratado, foi cando se iniciou, sendo o editor o amigo Luis Mariño.  Recordo que o primeiro premio, dotado con 500.000 pts., (o actual é de 15000..- €) foi concedido a Carlos Reigosa, perodista, que daquela traballaba na axencia  Efe. Teño que decir que daquela, Reigosa convidounos a cear en Madrid a Luis e a min, estando a piques o día seguinte, os dous últimos, de perder o avión de volta a Vigo, despous de facer case famosos os nosos nomes polos altofalantes do aeroporto de Barajas.
  Como decía, xa choveo dende a miña estadía nun premio Xerais. Este ano asistín despous de aceptar unha invitación da amiga Celia para asistir.
  Celebrouse o evento na illa de San Simón, no fondo da ría de Vigo, a carón de Redondela e moi  pertiño de Rande onde repousa, según os ditos, un grande tesouro que os ingleses afundiron xunto cos galeóns que o transportaban desde as américas.
  Un día destes teño que ir a mergullarme por alí, a ver se o atopo, e así arreglo os problemas deste país que leva moitos seculos espoliado, e nunca escarallado definitivamente. Sempre dixen que o noso país debía ser moi rico. Sempre rouban e nunca se acaba. ¿Ou será que nos rouban a nos e non o pais?.
  A Illa de San Simón, e pequeniña. Para ir éla hai que facer a travesía de menos de dez minutos, nun pequeño barco, que se colle no peirao de San Adrián de Cobres. Nunca estivera, como dixen alí.
  É un sitio fermoso, coido que polo pequeniño. Desde 1842, que se fundou, foi un lazareto, dos primeiros que houbo na península. A primeiros do século XX, deixou de selo, e durante a guerra civil franquista e na postguerra, foi un lugar no que levaban ós represaliados e defensores da República, igual que a todos aqueles que algún dos gañadores le tiña xenreira.
 Hai na illa uns xardíns, con arbores case todos de importación, mais no medio hai un paseo que leva o nome dun fermoso e case totémico especimen endémico do país, en vías de estinción nestes nefasto nosos días. Estou a falar do BUXO, do que tiñan sona as gaitas que de él se facian e coido que inda se fan.
  Neste paseo dos Buxos de cerca de cen metros de longo, hai dúas filas de buxos a ambolos dous lados. Son buxos de uns cinco metros de altura e uns vinte centímetros de diámetro, de unha fermosura inesquecible.
 Recomendole a todo aquel que poda, que non deixe de visitar esta illa. Aparte dos recordos que suscita, tamén ten unha boa vista da ria, da ponte de Rande e de Redondela.
  Unha das cousas mais bonitas do premio Xerais deste ano é que foi concedido por unanimidade a dous autores. Un pai e unha filla.
 Non vos fago unha reseña dos autores e das obras premiadas, pois non tedes mais que pinchar na rede as verbas “premio Xerais 2012” e alí xa hai sobrada información, eu non podo decir nada de ningunha das obras porque ainda non as lín.
 Deixovos unha fotografías da zona, inda que a tarde estaba un pouco chiviosa e con pouca luz natural.
  A ver se vos gustan.
                                         Paseo dos buxos


Estátua de Xules Verne, en homenaxe a súa mención na obra 100.000 léguas de viaxe submarino.






Video da saida da illa e regreso a Vigo.

martes, 5 de junio de 2012

¡Non é má solución!



 Esculcaba e farexaba dentro do souto de castañeiros, na follarasca. Os castañeiros, xunto cos carballos, afreixos e nogueiras xa estaban totalmente espidos.
 Non era doado achar os fungos. Estaban agochados entre as follas, polo que habia que remexelas, se se queria  dar neles.
 Levaba desde a alba alí, remexendo nas follas e nos guizos que o paso do tempo esparexía polo chau. Aquelo era a verdadeira vida da capa da terra. Todo o que se depósitaba nela, acababa formando parte da mesma. En realidade xa era a mesma terra, pous dela saíra, dela se alimentera e a ela volvia.
 Mentras ia buscando, pensaba neso, solo por que se le viñera a cabeza, Pensou tamén no traxecto dos seres humans, neste planeta; era o mesmo.
 Todos éramos froito da terra. Comíamos terra transformada pola enerxía do sol en diferentes manxares, tales como patacas, pementos, tomátes e demais cousas comestibles polos humans, así como as carnes dos animais e peixes, que en definitiva tiñan o mesmo proceso de crecemento.
 ¡Era a famosa Alquimia Natural!.
 Estando nesas, chegousele a cabeza a idea do equivocado que vivira hasta entonces.
 Saíra polo que se chamaba o mundo, a ganarse a vida, sen pensar, que alí, no eido onde naceran os seus antepasados e él mesmo, era o mellor lugar para fecelo.
 Certo era que o arrancarle o sustento a terra poñía problemas, non sempre daba o que se queria, e as veces era tacaña. Mais tamén era certo que non pedía nada. Solo traballo, e bastante ben dosificado a todo o largo do ano.
 Saíra da aldea. Busquera traballos, tentera formarse dacordo cos tempos. Merquera coches, piso, comera en famosos restaurantes, visitera cidades, cando o traballo o deixaba.
 Como cada vez tiña mais necesidades, tiña que traballar mais para obter o suficiente para satisfacer esas estúpidas necesidades, que non eran tales, senon que estaban de moda. Todo o mundo o facía. Él non quería ser menos.
 En definitiva xa non le quedaba tempo para disfrutar de todo aquelo que compraba, pous, se quería acabar de pagalas tiña que traballar cada vez mais.
 Tiña a espáda de Damócles de non poder pagar algunha cuota a tempo, e de que le quiteran parte ou todo o que fora mercando. Bueno o de mercar solo era unha maneira de decilo. En realidade debiao todo.
 Unha pequena entrada, levábase o trebello, e o resto a pagalo todolos meses.
 Absolutamente todo, piso, coche,tv, mobles. Incluso roupa e as veces a comida, pous os arteiros centros comercias, co ánimo de quedarse en monopolio, daban tarxetas de crédito que te sacaban proporcinalmente unha parte cada vez mais grande do que gañabas cada mes.
 Últimamente, empezaba a ter problemas, pous non controlera ben e había meses que non le quedaba nada. Nin tiña tempo de cheirar o diñeiro. Saia da conta con mais velocidade da que entraba.
 Xa tiña tres ou catro avisos de embargos. Enterouse que podía quedar sen casa, sen coche e sen o resto de cousas, pous os que tan lixeiramente las venderan, inda eran mais lixeiros para sacarlas. Quedou abraiado cando se enterou que le podian quitar a casa, e así  todo o que tiña e que seguia pagando.
 Cuando lo conteron, e o protestar, dixéronle que era legal.
 ¡Ser será legal, mais que me leve o demo se é xusto!, dixo él.
 Agora estaba alí buscando “cocomelos”, na zona onde mais había. Despous dunhas tormentas de outono, abrollaban os fungos debaixo das arbores.
 Metido naqueles pensamentos, empezou a pensar que suguramente a súa vida nin servira para nada, e o que era peor, xa nunca serviria. Cada día aquelo da cidade era mais complicado. No medio dunha grande cidade non se achaban fungos, nin tanxiquera abelotas de carballo que puderan quitarle a un unha pequena fame.
 O día de anes acababan de enterrar o último parente que le quedaba.Por eso estba alí.
 A vida xa non tiña nngún sentido na cidade. Oproblema era que na aldea, pasaría o mesmo. Nesta sociedade, xa naide pode agocharse en ningures. Estamos todos supercontrolados e vixiados.
 Con eses pensamentos ia enchendo a cesta de cacaborros, cacavinas, cocomelos e demais.
 Achou dúas clases de fungos, que él ben coñecía, dúas amanitas. Unha averdosada e a outra con puntiños alaranxados. Tiñan un bon tamaño. Meteunas na cesta.
 De repente, quel ser humano, cambiou de talante. Aledouse, empezou a cantar, a asubiar e dar bricos polo souto abaixo, Acababa de encontrar a solución ós seus problemas.
 Pasou por diante do cemiterio, entrou hasta as lápidas dos seus. Cun grande sorriso nos beizos, diante da cova da súa nai, díxole:
 Mamae, acabo de atopar a solución a todos os meus problemas. Xa non tés que preocuparte por min.
 Dous días mais tarde estaba alí, volvendo a terra que o vira nacer. Naide se esplicaba a súa morte repentina.
 Na mesa da cociña habia unha cestiña chea de cogumelos. Todos comestibles.


domingo, 3 de junio de 2012

¿É TODO UNHA GRAN METIRA?



 Era un planeta como casi todolos planetas; redondo, mais ou menos.
 Neste planeta, entre varios milleiros de seres vivos vivia unha raza que se consideraba supeior o resto de todo xeito de vida.
 Esta raza que se consideraba superior o resto, tamén tiña escalons entre ela mesma. Habia en cada curruncho onde se escanchaba esta raza, quen se consideraba superior ós seus veciños, tribus que se consideraban superiores a outras e como consecuencia delo tentaban mangonear os seus conxéners.
 Dentro desta raza habia unha espécie, que se arrogou a representación entre a raza e un Facedor Total, con pinta de pertencer a mesma raza. Un espábilado, alá polos anos precedentes a chamada Idade do Ferro, escribiu cinco libros, daquela chamábanse de outra maneira (rollos) donde  decia como unha vez, estando soliño no alto dun monte, escoitou a unha silva falar e decindole que falaba en nome do Gran Facedor.
 Organizaou tal zapatiesta, que inda hoxe en dia, despous de cinco ou sei mil anos despous siguen dando a vara coas súas monsergas, mais adaptadas o que mais conven os intereses desa casta.
 Entre uns e os outros, estan, desde o principio do tempo, dando por saco a aqueles que non son da sua vara.
 Eu teño un amigo que ten a sospeita de que esa raza está aiquí, porque é unha raza que destroza todo aquelo que roza. Meu amigo dí que viñeron este planeta, porque coa súa avaricia xa fixeran deshabitables todolos lugares onde xa estiveran. Escolleronse uns poucos, e cambiaron de planeta. Estarán no actual hasta que tamén o fagan inhabitable, tempo en que tocará liscar a outro
 Estou de acordo co meu amigo.
 Unha das cousas que mais me doen desta situación é que esa raza que se cree superior, en realidade non o é, solo é avara e insolidária. Ten unha ombigueira grandísima, que o único que fai constantemente e mirala.
 Outra das cousas que mais doen é que esa raza, lévase o diñeiro de todos, e enriba non le deixa nin o dereito o pataleo os seus conveciños. Despous de tantos anos seguen a pensar que todo aquelo que os rodea, solo está para eles.
 Para organizarse, inventeron unha cousa que chameron “ a cousa pública”, cousa que eles determinan como é e como non. Cuando les conven cambian as reglas do xogo que cuando as puxeron a andar decián que eran inamovibles. ¡Pensan que o resto é gilipollas!. ¿Quén sabe? O mellor teñen razón.
 Os que non están na “pomada”, deben ter a esperanze de chegar a ela algunha vez, pous non intentan cambiar demasiado ese estado de cousas.
 Creo que a maioria está amodorrada. É unha especie de magote de ovellas, que se non ten un pastor, é capaz de nomear pastor a o primeiro lobo que por diante pase.

miércoles, 23 de mayo de 2012

As abrespas, o Modesto e o Pepe en Trasil



 No prado de Trasil do ti Antoño, habia un castañeiro. Era un castañeiro moi vello. Xa estaba trob, o castañeiro,  e a piques de encartarse.
 O castañeiro era do ti Aselmo, inda que estaba no prado do veciño.
 En varias ocasiois, o ti Antoño tentou de cambiarle o castañeiro o ti Anselmo por outro similar, inda que noutro lugar.
 O ti Anselmo negouse. A min escápaseme o porqué do asunto e cambio e mais a negativa, sobre o cambio.Tanto o Pepe coma o Modesto leveronse o segredo a tumba, ainda que algunha vez les fixe a pregunta, tanto estando xuntos, como por separado. Quedeime en “ albis” en relación co que nos ocupa.Eran homes de palabra, e sabian calar.
 Nunha ocasión o castañeiro apareceu incendiado, xustamente polo trobo. Era nun empardecer e xa non habia posibilidade de apagalo, habida conta de que a auga estaba na fonte do Souto, e a maneira de apagalo lume era caldeiro a caldeiro. Inda non se inventeran as mangueiras, e menos se sabía da auga sobre as paredes dos recipientes e a sua maneira de sair escupida por algunha mangueira.
 Toda a noite, estuveron alí o Modesto e o Pepe, para controlar que o fogo non se estendera os palleiros que estaban  ó lado. Eran os palleiros das Vichas, da tia Mariarrosa, e o do ti Antoño..
 O ti Antoño foise a durmir. Según él a perna solta.
  O amñecer do seguinte día, cando o personal que se deitera, se ergueu, o castañeiro xa caera. O lume fixera de  leñador.
 O Modesto e mais o Pepe, estaban esperando a aparición do ti Antoño por alí. Querian verla súa reación.
 Eles xa fixeran as suas cabalas o respecto. O ti Antoño pediriale disculpas o ti Anselmo, éste refunfuñaría, mais aceptaria-as e o conto quedaria neso.
 Cando o sol xa arraiaba polo Castro, apareceu o ti Antoño. Asomou o fuciño pola esquina da pallarega, e viu que o castañeiro estaba no chau casi consumido, con cara de coña acercouse o fillo del e o do ti Anselmo.
 Antes de decir o que él dixo, hai que comentar, para unha mellor comprensión, polo mundo lector deste blogue universal, que o ti Antoño vivíra na Arxentina, donde contraera nupcias cunha prima súa de Castrelos. Inda teño que averiguar se xa se conocian ou se coñeceron por aquelas lonxanas e fermosas terras.
 Polo tanto, parece que era bastante habitual nel, igual que noutros emigrados, o de falar unha mestura de galego-portugués-castelan-e gaucho.
 Chegado a este punto o ti Antoño (meu avó), dixo, entre afirmación e sentencia firme:
  ¿ Has visto!. Ardeu o abrespeiro.
  Tampouco me enterei a que se referia con aquelo de “abrespeiro”.
  Unha aperta a todos os nombrados, que xa vai tempo que  nos deixeron.













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martes, 22 de mayo de 2012

¿QUEDAN HOMBRES DE VERDAD?



 Hace ya demasiado tiempo que sospecho que cada vez somos, los humanos, mas borregos, menos inteligentes y con una formación muy por debajo de lo que debería ser.
 Sin embargo, dentro del género humano creo que aquellos que se dedican a la política, en los últimos tiempos, son los mejor preparados, para algunas cosas menos para la gestión de la “res” pública. Quiero decir con esto, por si, de casualidad algún político lee esto y cuando digo político no hago distinciones de credo o signo político, me parecen todos iguales.
 Creo que desde hace algún tiempo, en el mundo de los gestores públicos, se ha colado una especie de virus, o a lo peor no hacía falta, que los atolondra  y solo les queda dentro de su pequeño disco duro, demasiado duro a veces, una reminiscencia o un resto de enseñanzas de una época ya finiquitada. ¡Ya me entendéis!
 Para reafirmar lo anteriormente expuesto, solo puedo decir que os fijéis, solo un poquito y en las noticias pequeñitas de la prensa, con relación a nuestros amigos los políticos.
 También en las noticias escritas en grandes caracteres y en primera página. Para hacerse una idea aproximada, hay que tragarse casi todo el espectro de medios según su ideología. Lo que me lleva de cabeza a uno de los grandes males de nuestra sociedad: El llamado cuarto poder. Este cuarto poder está en manos de unos pocos que en un momento han alcanzado su mayor nivel de incapacidad, pero, precisamente por eso han ganado de todas las formas imaginables, el tesoro del “Tío Gilito”.
 Repasamos en el mundo, aquellos que ahora mismo llevan las riendas de la cosa propia, ¡uy!, en que estaría yo pensando, qu9iero decir las riendas de los habitantes de esta maltratada Tierra.
 Nadie piensa en sus conciudadanos, ni en La Tierra. Solo quieren explotar todo lo que se les pone por delante. Recuerdo mi reciente época dentro de la economía de mercado y trabajando para una multinacional que, cada año que cerrábamos y teníamos que hacer el presupuesto para el siguiente, siempre, siempre nos obligaban a un crecimiento alocado sobre el año anterior. En los diez años que trabajé para ellos, el crecimiento desde mi entrada hasta mi salida fue, ni más ni menos que un 250 %(doscientos cincuenta). Y todo en el mundo de la edición de libros de texto, que para llegar a vender todo aquello, solo quedaban dos soluciones, eliminar totalmente a la competencia o colocarle a cada niño media docena de libros de texto.
 Aquí también conocí a un elemento, al que no le bastaba con los beneficios de la actividad corriente. Descubrió una manera legal de pagar menos impuestos con una artimaña contable, legal digo, pero que pagábamos en definitiva en el impuesto de sociedades un 35 % menos. También era partidario de llevar a provisiones lo mínimo exigible. Para él los beneficios eran lo único importante. ¡Había sido ministro de hacienda con el último, por ahora, general dirigiendo??, este país!
 Si me adentro en el pretendido mundo de ayuda a los demás, y que predica la caridad y la pobreza, pasa tres cuartas parte de lo mismo. ¡Han descubierto que la pobreza es para los demás, y la caridad bien entendida empieza por ellos mismos!
 En el mundo de la justicia, ¡Ya me diréis!. Solo tenéis que ver otra vez la prensa. No quiero decir más, pués seguro que a mí, por eso me entrullan!. ¡Jo!.
 Andaba yo en estas, cuando me vino a las mientes, aquel sabio griego, que a medio día, un día de sol radiante andaba en el Ágora, armado de un farol encendido, dando vueltas y más vueltas. Cuando un ciudadano le hizo la siguiente pregunta:
-         Que estás buscando, Diógenes.
-         Estoy buscando un HOMBRE.
 Creo que nosotros también deberíamos buscar el HOMBRE de Diógenes.
 Lo que me queda en el tintero, es para otra vez.

sábado, 19 de mayo de 2012

A vida é inexorable



 Desde o miercoles hasta o venres desta semana que finiquita, estive e San Ciprián de Hermisende. ( É largo o nome, mais hoxe paga a pena.)
 Fui a replantar tomates, pimentos e sementar fabas e algunha cousa mais. Vixiei  os inxertos feitos en marzo, as parreiras de estaca, e unhas estacas de pereiras e abruñeiros, espetados dentro dunhas xardiñeras feitas “ad hoc”.
 O viernes eu tiña que estar de novo en Vigo a mediodía..
 Fui a Porteliña, deile un vistazo o traballo feito, recollí as ferramentas, cerrei coa cadea e o candado a porta da pallarega, e volví a casa coa idea de ducharme e colle-lo portante cara a Vigo.
 Ducheime, a casa xa estaba recollida por Agela, e saín a meter cousas no coche.
 O sair, tamén saiu o Jaime da porta a carón da miña.mPreguntoume:
    - Vais os enterros?.
    -A que enterros?- dixen eu..
   - Os de Hermisende.
  - ¿Emterros?. Inquirí eu
  - Si. Hai dous. Un a medio día e outro pola tarde.
  - ¿Quen morreu?
  - Morreu o Jose, chamado Cabeza de Ferro e o Goyo.
 Quedei case sen saber que decir. ¡Duas mortes no mesmo día nunha aldea de pouquiños veciños, era un caso case inconcebible.!.
 Non podia quedar os enterros.
 Acordeime da familia dos dous. Preguei por eles e iniceí a andadura camiño de Vigo.
 Polo camiño recordei o ano 1964. Estaba eu na  “mili” en Jaca (Huesca). Un día mandéronme ir o corpo de guardia. Había alí alguen preguntando por min. ¿Quen seria?. O mais probable era que houbese un erro. Pola zona non coñecía a naide que preguntera por mín. A distancia desde a aldea hasta alí era de casi tres días en tren. Ou sin casi.
 Cheguei o corpo de guardia, e alí estaba él vestido de paisano. Mellor dito era un paisano.
 Era un paisano en todolos sentidos. Vestido de paisano, e paisano meu. Era de Hermisende.
 Alí diante de min estaba o Goyo.
 Nunca houbera pensado, apriorísticaente, en encontrarme nun cuartel de Cazadores de Alta Montaña, cun mozo de Hermisende, seis ou sete anos mais vello ca mín. Fundamentalmente, coñecíao como veciño de Hermisende, de velo nas festas e pouco mais. As típicas relacións de dous veciños de aldea, sen moito mais.
 Saludémonos,  e coa mesma él invitoune a comer. Non sabía se me deixarian. Falei co capitan de cuartel, espliquelle o que había, e deume permiso hasta a hora de retreta.
 Nunca olvidei aquel día nin o olvidarei xamais.
 Desde aquela, cada vez que nos encontrábamos na bisbarra, tomábamos unhas birras, se habia oportunidade, e charlábamos.
 Fixémonos bos amigos. Era un gran tipo, e encima caíamonos ben un o outro. Ultimamente, fai un par de anos,  foi a última vez que o ví.  Foi en Hermisende no que fora a  antigua casa do “Grilo”. Estaba bastante deteriorado, parece que a sua cabeciña xa non rexía ben. Saludeino, coñeceume, mais a renglón seguido púxose a cantar unha cantiga das que se adoitaban a cantar polos carnavais. Por certo cantaba moi ben.
 Xa dixen non o volvín a ver. Agora entérome que xa abando-ou esta vida.
 Solo podo decir desde aiquí, que era un amigo, unha boa persoa, e que lamento non poder acompañalo na súa última viaxe. Rezarei, coa pouca fé que me deixan ter os representante dun deus que xa nos debeu de abandoar. Espero poder rezarle algún mais.
 ¡ Hasta sempre, Goyo, amigo!







viernes, 11 de mayo de 2012

A Pala dos Albardeiros



 Hai un recuncho no mundo cheo de feitizo e ganas de vivir a pesar da dureza da terra e tamén dá da caluga dos seus acidentais gobernantes.
 Hai, decia, un recuncho no mundo que se chama a Alta Xeabra. E o único recuncho no que inda está o recordo de cando os reis de tres reinos que colindaban nun punto determinado a deliberar as súas renxeiras e merendar xuntos de cando en vez. Ese punto chámase O Penedo dos tres Reinos.
 Pértiño deste Penedo está a famosa poboación prerrománica, nunca dominada polas centúrias romanas , igual que un famoso pobo en Francia que tampouco foi domeñado por Xulio César. Esta famosa cidadela prerromana e autárquica é a famosa en todo o mundo: Val dos Marcos.
 En Val dos Marcos viven de vez en cuando, os descendentes da familia da Barriada de Arriba Os Marcelinos ou os da Igrexa, como queirais chamarles. Tiñan outro nome, mais non me dá a gana de transcribilo.
 Vereis, uns descendentes desta familia, nunha ocasión, xunto cun da familia Lubián de idem, decidiron, nun día de Maio dun ano que xa pasou, decidiron decía ir o nascente do riu Tuela.
 Este riu nace nas vellas serras dos montes de León. No fin, case, da Serra Segundeira, a cabalo dos terminos dos pobos de Lubian, Chaos, Hedroso e Barxacoba.( As clases de xeografía non se cobran).
 Ë o caso, que decidiron facer unha ruta desde os nascentes do Tuela, hasta o famoso santuario da Tuiza. Santuario no que se honra á Nosa Señora das Neves antes do inverno. Apareceu nunha nevada. Coma todas as aparicións, foi a uns pastoriños no mes de Agosto no medio de unha nevada. Inda os pobos de Chaos e  Lubián non se poñen de acordo se foi na terra dun pobo ou do outro.
 Ben, iniciémola andaina desde Barxacoba, subindo as empinadas ladeiras daqueles montes que lindan co termo de Lubián. Ë Barxacoba unha bonita aldea cerca de Porto de Sanabria, Está encaxonada nunha pequena ribeira dun afluente do riu Bibei, afluente que tamén se chama Bibei. Está na marxe direita do pequeno regacho, que rega un pequeno val entre duas montañas,que apenas están separadas por un par de centos de metros unha da outra. ¡Bonita aldea, debeis visitala xunto co cortello dos lobos, e unhas calzadas, seguramente da época medieval, enlastradas, das que xa apenas quedan para ver.!
 Cando estábamos baixando xa, pola beira do Tuela, Xusto, xusto o pasar cerca do lugar coñecido como O Caneiro das Bruxas, indicoume no outro lado do riu a coba Chamada dos Albardeiros.
 Faloume dos dous lugares, especialmente da Pala dos Albardeiros. Non sei o porqué, mais relacioneina coas Alabardas, as famosas espadas prerromanas do Noroeste peninsular. Prometinme a min mesmo volver a visitala outro día.
 Chegou ese día. Armado cunha cámara, unha boa caxata cun ferrón na punta, para subir ben polas morrenas que inda quedan naquelas serras, un zurrón con viandas e un termo de café.
 Cheguei a entrada da pala. Esperaba atopar algo con insculturas. Despous de darle unhas voltas a fraga, buscando algo con que relacionar o nome da pala coas alabardas, non atopei nada.
 Un pouco desilusionado decidin abandonar o lugar e ir visitar o Caneiro das Bruxas. Iniciei a baixada hacia o riu,que tiña que atravesalo para ir o outro lugar. Debaixo  do penedo donde está a pala dos Albardeiros, casi por casualidad, albisquei unha mina, semitapada polo monte. Adentreime por a abertura, retirando parte da maleza.
 Alí había unha entrada soterrada  pola que iniciei unha andaina hasta onde fora posible. Quería explorar aquel lugar. Cada vez estaba mais oscuro. De repente cedeu a terra debaixo dos meus pés e caí por un furado hasta chegar outra vez a terra firme, cun bon batacazo o chegar. Quedei medio inconsciente durante un pouco de tempo.
 Inda medio inconsciente, escoitei unha voz, entre gangosa e atiplada, que parecía estar declamando algo bastante triste. Parecia que falaba dun amor lonxano, dun corazón arrancado con un coitelo afilado, e dunha morea de tempo velando os restos mortais dun amigo.
 Non podía ser. Aquelo tiña que ser inda, os restos da zambucada. Senteime nunha esquina, enriba dunha treixa que alí estaba enrollada. Un adival pros da zona da Terra Chá.
 Cando espertei, pensei que seguia alucinando. O que tiña diante dos ollos era entre cómico e horripilante. Os personaxes que tiña diante eran todos coñecidos.
 Había un de “corpore insepulto”, no alto dun túmulo. Coas mans cruzadas sobre a cintura e vestido cunha túnica de liño pardo. No medio do peito tiña un buraco que le chegaba hasta as costas. No oco era onde estivera o corazón. O corpo tiñao “amojamado”, igual que esas momias que se atopan dentro das pirámides exipcias. Parecia que estaba morto, mais, ás veces xemía e laiabase chamando o seu amigo.
 A carón do “amojamado”, estaba outro personaxe, tamén bastante estraño. Vestido cunha túnica tamén de liño pardo, xa moi gastada sobre todo polo fondo, donde parecía que fora rota para fecer adornos cunhas tiras. Levaba á cinta ceñida unha grande espada, que le arrastraba o moverse. Cada vez que o mojama-esquelete, se laiaba, él acercàbase e falabale de xeito agarimoso e facía ruido co ferro.
 Nunha esquina habia unha figura inconfundible, tanto polo seu porte como polo xeito de estar. Reconocin-no inmediatamente polo “yelmo” que tiña na cabeza: Era o “yelmo de Mambrino”. Non habia dúbida, aquel personaxe era o mismísimo Caballero de la Triste Figura. Estaba ensimismado ou rezando. Coido que mais ben o primeiro, pous do segundo creo que desde que se atopou coa igrexa, alá pola aldea de Santa Comba de Sanabria, xa non o facía. Perdera a fé.
 Nestas apareceron dúas figuras femeninas collidas de ganchete. Cruzaban, paseando e charlando animadamente unha coa outra. O chegar o medio do recinto unha ia hasta o morto-amojamado e a outra hasta o caballero da Triste Figura, facían unha leve inclinación de cabeza, volvian a xuntarse e agarradas de novo reiniciaban o paseo. Entonces, o amojamado suspiraba de maneira arrepiante, e o Cabaleiro da Triste Figura, daba uns saloucos que mesmo parecián os berros dunha dúcia de lobos berrandole á lua.
 Entonces acercouse a min unha espécie de home, pequeno mais rexo, algo patizambo cunha barriga que mais parecía que levaba debaixo do saio un globo terráqueo, que unha barriga. Brazos curtos, maus gordas peludas e dedos curtos tamén, cheos de graxa, como se acabera de facer xabrón, mais sen habelas lavado. Tiña ollos saltois, unhas orellas grandes e desproporcionadas nunha cabeza que apenas se vía, pous levaba unha gorra enroscada na mesma. Supoño que para sacar a gorra necesitaba axuda, ou desenroscar todo.
 ¡Era o fiel escudero de Don Quixote!.- Pregunteille por aquelas personas que alí estaban, e él cunha fachenda casi insultante respondeume: ¡Mira que é vostede pouco letrado!. ¡Aiqui esta a prez da cabaleiria andante que por estas vereas reales, en tempos andivo desfacento entortos, e librando o mundo dos feitizos do desgraciado Merlín e seus amigos, dos que solo se salvaba o Gran Fierabrás.!
 O cabaleiro da cama é o Gran Durandarte, o que o cuida e o seu amigo Montesinos. As princesas que andan paseando son a belísima Dulcinea del Toboso, e a amante de Durandarte doña Belerma. ¡Imaxino que o meu señor e amo, no necesito nomeálo!.
 Cuando saí dalí, baixei a todo correr, cruzando dun salto por enriba do cortello dos lobos, o chegar a él, dun salto cheguei a Lubián onde na vella pensión do Agustín, estaban todalas forzas vivas que foran. Conteilles atropelladamente o que me acaecera, pensando que os ia a asombrar.
 Non fixeron nin puñetero caso. O fondo un vello con cara de coña e chsicandome un ollo dixo: Estiveches na Pala dos Albardeiros, e caiches na cova de Montesinos, ¿Non sí?


martes, 8 de mayo de 2012

Si algunha vez te presentas a ti mesmo.......



 Estábamos cavando as viñas. Era esa época na que xa as cepas tiñan gromos con tenriños acios, que querian decir que unha boa colleita estaba en camiño.
 Daquela xa os días eran longos. Era necesário e saludable, levar unha merendiña, para que o corpo non se viñera a menos co esforzo da guincha.
 A medio día decidimos comer as viandas que nos foran preparadas. Subimos o cimo das viñas, a buscar a sombra dun castañeiro. Cando estábamos dando conta dunha tortilla moi saborosa, e a pundo de repartirnos un cacho de chourizo daqueles que as nosas nais adoitaban conservar en graxa derretida, que facía que estiveran tenriños e xugosos, estalou o primeiro trono.
 Case sen saber como, o ceo foise encapotando, e aquelo colleo a pinta de unha boa tormenta.
 Como xa case tíñamos acabada a xeira nas viñas, convencín o pai de que lisquera para a casa antes de que viñera o forte da tormenta. Eu quedariame a acabar a xeira e baixaria despous o riu a tentar coller algunha bácora, pous de todos é ben sabido que despous dunha tormenta as salmofario entran moi ben a mosca afogada.
 Acabou a tormenta, eu acabai de cavar, e baixei o fondo dos prados de Vilares a tentar ás pintonas.
 Subin riu arriba mandando o engano as correntes do Tuela. Pasei polo pozo dos Barbeiros, e metinme na marañade amieiros que hai arredor da Rabudeira. Non sei se algún de vostedes estaria alí algunha vez. Os amieiros estan mestos, e na maioria dos casos as súas raíces forman na auga unha estupenda maraña na que se esconden as bogas, escalos, barbos e trutas, tamén esconden os ovos dos parrulos e das pitas d'auga.
 Nalgúns lugares, hai que pasar entre dous ou mais árbores e porse de lado, tal é a sua espesura.
 Senteime a fumar un Celtas corto, contemplando a beleza dos raios solares traspasando polo medio das arbores, das suas follas e chegando a estampanarse nos gogos da beira do riu, tamén vendo como o fume do cigarro as debuxaba, alí por onde pasaba.
 Mirando aquelo, que parecia unha cousa do outromundo, tiven a sensación de que a auga deixera de correr riu abaixo, os paxaros cantaban con mais forza e non se sentía ningún outro son, que non fora o trino dos alconchois, e o canto de algunha vazcuallada mesturado co dalgunha miorla truteira.
 Metido naquel momento, no que o tempo parecia que se houbera detido, foi cando, de sútaque, me atopei conmigo mesmo.
 Quedei abraiado de encontrarme a min mesmo, mais cando me fun a saudar, desfixose o feitizo, volvín a meterme outra vez dentro de min, e endexamais me volvín a encontrar.
 Se algunha vez me volvo a encontrar conmigo mesmo seguramente xa non me coñecerei. Un faise vello, as neuronas flaquean e a pereza fai estragos.

jueves, 3 de mayo de 2012

¿EXISTEN AS MOURAS DOS CASTROS?



 Hai días e momentos inolvidables. Hoxe foi un deles. Non podía ser por menos que eu fixera o esforzo de polo, branco sobre negro, e compartilo con todos os amigos e amigas, deste universo de google.
 Ando nestes dias co asunto de pasar a ITV do meu vello vehículo, e facendo de todo para que se manteña inda na estrada, despous de case trece anos de vida e mais de trescentos mil kilómetros percorridos.
 Leveino o servicio oficial, hoxe pola mañá, despous de mercar as pezas que había que cambiar, pous a miseria xa chegou tamén os concesionários de coches.
 Deixeino no taller, preguntei canto tempo tradarían e reparalo, e dixeronme que sobre dúas hora e media. Como o taller está na outra banda de Vigo, eu xa ia preparado para dar unha camiñata polos arredores. Levaba unha chaqueta impermeable a auga, e un bo paraugas. Daqueles que había antes, e que se agora o queres debes ir mercalo a Portugal.
 Empezemos por decir que estaba en Coruxo. O nome xa en sí é case unha imcitación a unha aventura. Coruxo, podería ser o macho da coruxa, ave amiga de igrexas, e camposantos, e faladora polas noites. Seguro que os nosos antepasados os indíxenas prerromanos, xa a debian de ter como ave de agoiros. Bos e maus.
 Decidin subir por un camiño, de terra,  non transitado, en dirección a un castro que, sempre que pasaba pola estrada de Baiona, o miraba e sempre me prometía ir velo.Cheguera o día.
 Cando subía, a media ladeira atopeime cun cartelón que daba a coñecer uns petroglifos nas pedras dos arredores do castro, con indicacións da súa localización e a do propio castro.
 Escollí un dos carreirois que indicaban o aceso a un petroglifo e tamén os castro. Cando subía sentíase o ruido da cidade abaixo, e os cantos do paxaros, que xa deben andar a procura de alimentos para as suas crias, e que de cando en vez se vian saltar nos pinos entre as raiolas de sol que furaban por entre a gallas . Cando estaba a mirar o petroglifo,unhas ferraduras encadeadas como as nosas do Testeiro, albisquei unha bubela cerca de min. Xa ia bastante tempo que non avistaba este enigmático e bonito paxaro. Uns douscentos metros mais arriba xa se via a coroa do castro.
 De súpeto, e case sen darme conta, unha néboa espesa cubriu o castro, e empezou a esgazar auga, como se outro diluvio escomenzera. Menos mal que o parachuvias era de pastor e vaqueiro dos de antes. Libroume dunha boa molladura, tamen axudou unha casoupa reconstruida, que inda que que, co colmado algo estropeado, tamén axudou ó paraugas, mentras durou a zurba de auga.
 Amainou tantiño, e decidin baixar do monte.De súpeto decateime de que nada mais se escoitaba o son da auga caendo no paraugas e nas follas das árbores, e por entre a nebliña todo collera unha forma fantasmagórica. Todo era irreal. A paisaxe do bosque non tiña contornos, non había ruido mais que o da auga, e non se via nigunha clase de vida por ningures.
 Baixei en direción a unha ermida que vira o subir. Non sei se me perdí, mais a ermida non estaba. Vi ao lonxe a zona do petroglifo que vira o subir, e un pouco mais abaixo a estrutura dunha casa a medio construir ou xa medio derruida, eso era difícil de averiguar. De todolos xeitos o verdín xa se apoderera da pedra das paredes. O fixarme naquela casa que o subir non vira, decateime que desde o van da porta, víase do outro lado, o corpo dunha muller debruzado nunha fiestra ollando para o mar, que se vía na ria xunto coas Cies ala, mais abaixo. Tiña unha figura moi elegante e unha cabeleira que le chegaba case os xeonllos. O acercarme, decatouse da miña presencia, e virouse hacia min. Casí quedo estarricado alí mesmo. Aquelo era horroroso. No medio daquela cabeleira so habia como unha raspa de peixe grande e unha calivera cuns ollos grandísimos e fora das órbitas. Cando ia a empezar a correr, tanto a casa como aquela cousa desapareceron como se non houbese estado alí nunca.
 Descubrin o carreirón polo que subira, e con paso que queria fuxir dun estraño ser presentido, casi botandome o alento no cachazo, cheguei a unhas primeiras casas, nas que non habia sinal de vida. Alí no habia nada de signos de que aquelo estivera habitado. Cheguei a conclusión de que estaba no outromundo. Seguro que morrera, e estaba inda pensando que vivia, ou adaptandome a nova situación.
 Baixei un cento de metros mais e de repente atopei a estrada de Baiona, con coches fungando en todolos sentidos, e deime conta de que estaba inda neste mundo, porque un capullo dun conductor meteu as rodas nun charco, e deixoume como se saira dun charco de bulleiro nos días de inverno en Sancibrao.
 Nesto pasou por alí unha muller encorvada, cun pano negro na cabeza e cunha cesta de mentrastos colgada do brazo e díxome:
 ¡Parece que viu vostede a fada-serea, do castro da Moura!

miércoles, 2 de mayo de 2012

¿HASTA CUANDO TENDREMOS QUE SUFRIRLOS?



Despropósitos de malos gobernantes. ¡ Nos estamos habituando a sus despropósitos!
Veréis. Uno que ya empieza a peinar canas e todos los lugares pilosos de mi cuerpo, después de vivir épocas de las que es mejor no acordarse, aunque sí hay que tener presentes.
 Algún día hablaremos de aquellas manifas barcelonesas, en las que las calles de acceso a la de tránsito de la manifestación, estaban tapadas por camiones, furgonetas y alguna cosa más. Manifa que al llegar a la plaza España terminaba, y allí era la guerra total. Los grises con caballos, disparaban, no sé si al aire o a los desperdigados y “peligrosos” manifestantes. Yo “solo” recuerdo aparecer cerca del Prat, después de pisotear campos de patatas y similares, pero con solo un zapato. El otro quedó plantado.
 Pasando a la actualidad, nos vemos metidos de hoz y coz, en cosas que, bajo mi débil punto de vista, no deberíamos permitirle a los políticos.
 Solo como ejemplo quiero hablar de la situación de Asturias.
 En esta comunidad ya llevan dos convocatorias de elecciones consecutivas. En el horizonte se presentan, u otras nuevas o una alcaldada de algo que le llaman justicia.
 A mí se me ocurre una cosa simple y muy sencilla:  Los asturianos ha votado. Parece que hay un empate entre dos partidos de derechas dos de izquierdas y un diputado que nadie, ni ellos mismos, son capaces de ubicar, pero que en definitiva le han votado.
 Como parece que lo que los políticos quieren es gobernar ellos ( de todos es sabido que esa gente está en posesión de la verdad absoluta), pues prefieren ir de votación en votación, hasta la derrota final (perdón Groucho).
 Visto lo visto, lo que menos les interesa a estos supuestos salvadores patrios, es la comunidad. Lo que les interesa es estar en el “machito”, ver las posibiliddes de tener pensiones garantizadas al nivel mas alto, llevarse unas indemnizaciones millonarias, y contar, si es necesario, que ellos asumen su responsabilidad políticas. Las leyes también las hacen ellos, y ahí no modificarán. Por cierto, ¿Por qué no pedimos que las leyes no sean aprobadas por ellos?. ¿Porqué no se someten a referéndums, y que no puedan ser modificadas por decretos?.
 Supongo que los políticos, tal como han dicho en sus mítines, lo único que quieren es el bien de su país.
 Pues bien como tanto los de derechas como los de izquierdas y los del centro, están para mejorar la calidad de vida de sus vasallos, (Huy, ¡en qué estaría yo pensando!?
Los ciudadanos quería decir, lo tiene fácil; en vez de poseer la verdad cada uno,lo que deberían hacer es llegar a un acuerdo de gobernanza, para no gastar mas dinerito del erario publico y traga sapos unos y otros, llegando a la conclusión de que así a lo mejor no podrían tener esas pensiones, pero sí pelear a ver cuales son los que mejor lo pueden hacer, a favor de sus conciudadanos..
 ¡Pido a los que me pongan la camisa de fuerza, que no me la aprieten demasiado.

lunes, 23 de abril de 2012

RIU DOENTE (camiño da asemblea)



 Estaba o picanzo encaramado no único salgueiro chorón que arromaba as súas gallas sobre as augas do riu.
 Era un picanzo xoven, ia pouquiño que se desaniera. Inda dependía dos seus pais para non pasar escesiva fame.
 Naquela tarde de primaveira, o noso picanzo, non paraba de ver cousas inusuais. Non sabía se era pola súa curta vida, ou pasaba algo, que a él se le escapaba das entendedeiras.
 Debaixo das gallas do salgueiro e dos amieiros que defendían a cuna do riu, non paraban de pasar aves. Ian todas moi lixeiras, como se chegueran tarde a algúnha xuntanza. Paseron primeiro unhs azulois, despous un par de garzas, e detrás sen demasiado tempo de intervalo escomenzeron a pasar todo tipo de aves as veces mesturadas con algún mustélido.
 Paseron a ras de augua, voando, miorlas truteiras, carrixas, pitos verdeais dos pequenos,  pitas da auga, anduriñas do monte, algunha ferreiriña, e mezcladas vianse unhas bonitas garduñas, turois, donicelas, e detrás con paso curto, mais firme, unha parella de teixos.
 Polas beiras do riu, tamén escomenceron a circulas, corzos, raposos, e algún que outro lobo.
 Aquelo para o picanzo, non tiña nada de estraño, pous na súa curta vida, consideraba que era normal.
 Sobresaltouse o alcaudón, cando case sen facer ruido, pousouse ó seu lado un vello bufo, que o apaciguou decindole que non tivera medo, que era un amigo.
 Empezou debaixo deles unha ringleira de culebras de auga a subir, e detrás nadando, rás e sapos alborotando cos seus berros, que non se sabía se eran cantos ou sons de rabia.
-         ¿ A onde vain todos estes? – preguntoule o bufo.
-         Van a unha asemblea, na parte mais alta do riu. No bosque onde as árbores son mais grandes e hai mais. Queren que participe na asemblea todo tipo de animais e prantas. Vainos a vida, no que se decida nesa asemblea, pois parece que o riu vai desaparecer pronto, por culpa dos homes. Baixou desde a serra un corvo ferido que non podia voar, arrastrado polo riu, e contou que por alá arriba están a facer unhas paredes para que a auga non pase por aiquí. Queren levala para o outro lado dos lombeiros.
Nesto subiron voando por enriba das arbores do riu dúas grandes águias, que polo xeito de fungar parecian moi enfadadas.
 Unha das águias levaba nas poutas unha pucha negra toda esnaquizada, e seguia a esfuracala coas súas garras, como se aquelo tivese a culpa de todo.
-         ¡Veña rapaz, avía, temos que ir nos tamén esa xuntanza. Alí empezarás a aprender como funciona este mundo no que vivimos – dixole o bufo o pinzón.
 Púxeronse a voar detrás dos últimos que viran pasar.
 O novo paxaro era a primeira vez que saia da zona onde nacera. Sin sabelo ía na mellor compañía posible. Aquel bufo, aparte  de ser sabio xa era de unha idade, que inda que solo fora por ela, xa sería sabio

 Continuará…,


sábado, 21 de abril de 2012

UNHA GRANDE FUNCIÓN



 Cando había un enterro pola banda da moradía do meu sogro, unha vez que aquel acababa, sempre preguntaba pola función. A pregunta era : ¿Qué tal a función?.
 Pasado un pouco de tempo entereime que a función, para o meu sogro dependía fundamentalmente do número de cregos que oficieran. Unha boa función  para él tiña que ter por enriba de dezasete cregos. Nunca le preuntei o porqué daquel número.
 Hoxe lí na prensa que a súa Don José, seguro que le oubera gustado moito o meu sogro; Catro arcebispos, seis bispos e cento vintedous cregos. ¡Menuda función!
 Nos oito días que compartimos habitación no hospital, prometinle ir velo a residencia na que estaba. Non fún. Nunca pensei que nos ia a deixar tan pronto.
 Recordo as conversas que tivemos. Tamén cando le preguntei como debía chamarle e vostede díxome que José. Don José para min esto digo-o eu. A berba Monseñor non me gusta nada. Recorde que nunha daquelas conversas díxenle que seguramente, ou ben vostede me levaría a o ceo ou eu o inferno a vostede. Espero que suceda o primeiro, pois eu nin catégoria teño para o segundo e ganas moito menos.
 Quedoume de vostede un agradable e garimoso recordo. Coido que debeu de ser vostede unha persoa dialogante e amiga de axudar a xente. Polo menos eso e que deducín despous de falar con xente que o tratou.
  Espero que agora xa non teña a necesidade de facer a homilía, e ir o seu despacho, cousa que, entre medio adormilado as veces repetía.
 Pregunteile que qué le parecia Mendez Ferrín como personaxe das letras galegas a raiz dunha conversa sobre él, e vostede díxome que era un bo escritor, mais que era pouco piadoso. Prometole falar con él cando teña a oportunidade e decirlle-lo.
 Tamén le pedín a opinión sobre o jefe supremo da igrexa española, e respondeu que era un home cunha moi boa cabeza e un grande organizador e dirixente. Non se estendeo mais.
 Como le dixen, eu non son católico practicante. Bauticéronme e formo parte dunha igrexa coa que non estou de acordo. Non ven ó caso falar da miña posición o respecto xa o fíxemos. Solo le quero decir que, tal como tamén le dixe inda sei rezar o Pater Noster, eso sí en latín, un xa o recei por vostede, e espero que non sexa o último. Espero que por facelo eu, non le sea contraproducente.
 Desexole que todo aquelo no que vostede creia, le sexa concedido..
 Agora solo quero pedirle u favor: Días atrás, morreu tamén na miña aldea de Sanabria, onde o invitei a pasar algún día, morreu decía, o hirmán dun bon amigo meu. Pídole que pregue por él, mellor dito, polos dous hirmáns. Tamén merecen unha mellor estadía .
 Perdoe o meu galego, non é académico coma o de vostede, pois tento que sexa, sin moito acerto, como o que falaban os meus antepasados na Sanabria Alta.

jueves, 19 de abril de 2012

RETIRARÉ MI DINERO DEL FMI, ¡YA!



 Parece que la presidenta del Fondo Monetario Internacional, una francesa, le jode que los mayores que ella (Ella tiene 57 años) vivan tanto.
 Cree la individua que si los viejos viviésemos menos, a lo mejor ella viria mejor. Debe tener problemas. Seguro que no de dinero.
 Yo diría que tiene razón. Los mayores que ella, incluidos sus padres, somos jilipollas perdidos. No por vivir mucho, que es nuestro derecho y nuestro problema. P-R-O-B-L-E-M-A. Sra. Legarde, o como se diga.
 El problema que tenemos es, que nuestras mujeres no hubiesen abortado a tiempo.
 Seguro que si se hubiesen analizado las posibilidades intelectuales de algunos de los descendientes, la conclusión habría sido la correcta: EL ABORTO.
 A mi sus problemas y los de gente de su calaña, me la traen al pairo. Aunque no soy católico-romano, estoy muy contento con la decisión de La Naturaleza o del Gran Hacedor, de devolvernos a la Tierra a todos, tarde o temprano.
 Como soy mayor que esa individua que dirige el FMI, espero morir antes que ella, y le prometo estar esperándola cuando le toque a ella.
 Procuraré tener carta blanca para darle crédito allá,  y a lo mejor puede que ella sea o bien muy mayor y cause problemas, o bien demasido joven y no sirva para nada.
 Nada, Sra. Presidenta, si todavía tiene padres, hable con ellos, y si no ajo y agua y a aguantarnos.
 Cuando quiera, está invitada a la Alta Sanabria donde será recibida, por los viejos que no le deben nada a usted.
 Le deseo el doble de lo que usted nos desea a nosotros.
 Merci beaucoup mademoiselle, la plus “joven” du monde.( Si está mal escrito, estudie castellano)

miércoles, 18 de abril de 2012

CARTA ABIERTA A LA CLASE POLITICA



CARTA ABIERTA AL SEÑOR RAJOY Y SUS CORRELIGIONÁRIOS.

 Señor Rajoy:
                      Soy un pensionista que cobra el 85% de lo que le correspondería, después de llevar trabajando desde los dieciocho años.
                      Me gustaría contarle el porqué de cobrar ese porcentaje; Mire, aparte de trabajos antes, mi verdadera vida laboral comenzó en Barcelona, como la de la mayoría de españolitos, que en su tierra solo podían morirse de hambre, pero si pagar impuestos, comenzó, decía, en lo años 61-62 del siglo pasado.
                      ¿Qué pasó, dirá usted, para que después de tanto tiempo no alcance el 100% de jubilación. Fácil señor, tenía veintipocos años, experiencia ninguna en cuestiones de Derechos propios, pero las tres primeras empresas para las que trabajé, si tenían experiencia en ahorrarse pasta a cuenta de muchos de sus trabajadores. Después de la primera alta en  la S. Social, una semana, venía la baja. Nosotros no nos enterábamos, pues a esa edad no suele uno ponerse malito. En definitiva, me enteré del robo al que había sido sometido cuando por primera vez solicité mi vida laboral y eso fue en el año 2008. No más comentarios. Las empresa ya no existen pero sí sus accionistas, por cierto bastante conocidos en la sociedad barcelonesa.
                        En mi vida laboral aparecen cotizaciones a la SS, en el 90 % del tiempo, al límite superior de cotización.
                        Sufro el primer y último despido, ya a principios del nuevo siglo. Posibilidades de que me contraten, nulas. Alternativa, cear una pequeña empresa.Consecuencia tengo que ser autónomo. Empezamos bien, la empresa se defiende, creo tres puesto de trabajo directos, y cuatro o cinco indirectos, amén de ayudar bastante en el sector agrícola, la empresa comercializaba productos que no tenían salida por la falta de recursos de los productores.
                         Llega la crisis, ya a finales de los noventa, nos dimos cuenta de ello, las ventas se resienten, hay que buscar nuevos clientes. Se necesita dinero para ello, se pide dinero a la banca, que te lo da sin problema. Seguimos funcionando pero, siempre un pero, empezamos a tener cobros fallidos. Cobrar tarde, no cobrar, perder el cliente, sustituirlo de nuevo. En definitiva se iba trampeando, atendiendo los pagos, ya con algún problema, pero se vendía y en el 80 por ciento de los casos se cobraba sin problemas.
                          Se hace una criba en el apartado de clientes, pero cada vez que entran nuevos clientes, tenemos nuevos impagados, aunque la mayoría pagaba bien. Como consecuencia de lo anterior, los problemas de tesorería empiezan a aflorar. Hay que renovar las pólizas de crédito, la banca dice NONES.
                           Consecuencia, después de un breve tiempo hay que cerrar, la situación es inviable financieramente.
                            Me llega la hora de la jubilación. Hostiazo gordo al averiguar mi situación. Parece que solo puedo reclamarle al Maestro Armero. Hacienda y la Seguridad social, no hacen absolutamente nada para ayudar.
                             Ahora viene usted con que tengo que pagar el 10% de los medicamentos. Yo le digo que bueno, hay que salvar la sanidad, y si puede ser también la enseñanza. Pero, Sr. Rajoy, estos días he visto el empeño y la celeridad que todos ustedes han puesto en defender a Repsol, porque los argentinos, con todo su derecho le han dicho que el petróleo es de ellos. ¡Coño!, ese empeño no lo he visto por ningún lado con los trabajadores. Oiga Repsol, no es España, ni tan siquiera española, nada mas que en el nombre. Parece que se conocen bien los domicilios fiscales fáciles donde se puede ocultar  pasta y tributar nada. A MI EN ESE SACO NO ME META. Si Repsol tiene problemas que los resuelva, a mi nunca me mandó parte de sus beneficios, NO SOCIALICE LAS PERDIDAS.
                       También ME gustaría ver a todos esos gestores de cajas, bancos y demás, que están todos los días en los medios de comunicación durante unas horas y después se volatilizan como si no existiesen, me gustaría verlos digo, devolviendo lo ROBADO, lo mal gestionado y asumiendo responsabilidades penales y civiles.
                       Los políticos van a la cosa pública, porque quieren, nadie les obliga, pero me gustaría saber si está en su mente, cuando van, si de verdad quieren ayudar a las personas, sobre todo a las mas débiles, o si ya llevan la idea de JODERNOS desde el principio.
                       No terminaría esta carta en varios días, y tampoco creo que ustedes los políticos la lean. Es más fácil ayudar a alguien desde el restaurante de moda de una gran ciudad, que suele ser invitación, que aguantar a los desgraciados trabajadores.
                       No sé si ustedes tendrán necesidad de una pensión digna cuando les llega la hora, lo dudo, pero si así fuere, espero que tengan los mismos problemas que yo y el resto de todos aquellos que los sufrimos a ustedes.
                       Que después de colaborar con mayor o menor suerte en lo que es este país, ahora que venga ustedes pidiendo dinero para algo que es mi derecho, no me parece de recibo y no se lo perdonaré jamás.
                        No sé si ustedes son creyentes, creo que sí, pues bien desde ahora yo rezaré a su dios, que según todos ustedes es justo, para que les pague en la misma moneda, aquí en la Tierra. Si no es posible, que en el otro mundo lo purguen todo, y no puedan estar tranquilos mientras haya un congénere que haya tenido problemas por culpa de todos ustedes.
                         ¡Ah, por cierto, no cuenten NUNCA, con mi voto!
                           ES EXTENSIVO A TODOS LOS PARTIDOS POLITICOS ACTUALES. (Por cierto ¿Habrá nuevas elecciones en Asturias?).- ¡¡ROSTRO!!

sábado, 14 de abril de 2012

UN MISTÉRIO EN VAL DOS MARCOS.



 As mulleres rezaban, os homes facian corros aconsellándose. Os rapaces non saían da casa. O medo e o pavor apodereranse da aldea.
 Desde que aparecera por alí a primeira vez, cada vez era  mor o medo da xente. Xa facía deso dous meses e naide fora capaz de desentrañar o enigma. Viñera a Guardia Civil, viñeran uns especialistas, o parecer, e como se nada.
 Todos os luns, as oito da tarde en punto, primeiro subía desde o riu unha nebliña espesa que se enganchaba en tres castañeiros vellos, que estaban dous na parte direita do camiño e o outro enfrente. Se su unisen cunha linea de castañeiro a castañeiro formariase un triágulo equiulatero perfecto.
 Os dez minutos exactos, levantaba a neboa e no medio do camiño quedaba unha carroza con dous cabalos no tiro.
 A carroza estaba cerrada, tiña duas portas unha de cada lado, e o pescante tamén cerrado, onde entraban as rendas dos cabalos. Non se via a ninguén, mais aquelas rendas indicaban que ian ás mans de un conductor da carruaxe. Era de cor azul mariño e nas portas levaba unha cruz vermella, como as propias da cruz vermella.
 Os cabalos eran case roxos, cunha pelaxe relucente e dunha alzada considerable. Tiñan as crins brancas.
 Estaban outros dez minutos xustos. Cando ese tempo pasaba, os cabalos paseniñamente escomenzaban a camiñar camiño arriba en dirección o Castro da Centinela. O rousar no rouso do Camiño Novo, nadie vira nunca pra onde ian. Desaparecian misteriosamente.
 Solo nunha ocasión que un neno de sete anos se le escapera a pelota, coa que xogaba, hasta as patas dos cabalos, acaeceo algo que demostrou que a carruaxe estaba con xente. O acercarse o neno a buscar o seu xoguete de maneira vacilante, abriuse a porta do pescante e baixou un home alto, vestido todo de branco, calzado branco e luvas tamén brancas. Colleo a pelota e acercándose o rapaz entregoulle-la con moito agarimo. Pasoulle-la  man pola cabeza e voltou a subir o carro e pechar a porta detrás de sí.
 A primeira vez que veu a guardia civil, a petición dos veciños, cando aqueles quixeron acercarse a falar con algúen da carruaxe, de súpeto o carro quedou envolto na néboa, e o desfacerse ésta alí xa non habia nada. Solo quedaban as marcas dos ferros das rodas e das ferraduras dos cabalos. Estas marcas tardaban tres días en desaparecer, inda despous de que pasara a res por enriba varias veces.
 Todolos luns a aldea abarrotábase de xente que viña de todolos puntos, pois a noticia estenderase mais alá dos lombeiros, chairas e vales.
 Sempre que alguén tentaba acercarse, sucedia o mesmo. O carro quedaba envolto na néboa e o pouco desaparecia. Os fotógrafos, nunca conseguian que as súas cámaras rexistrasen aquelo. No lugar onde fotografiaban, a carroza sólo saía un dos castañeiros dependendo desde onde fose tomada a fotografía.
 Nada nin naide era capaz de dar unha explicación a aquel feito.
 Ós sete meses da primeira ocasión na que apareceron por alí, sucedeu que un home da aldea, de mais de cen anos, un domingo finou. Estaba considerado o home mais xusto de toda a comarca ainda que tiña algún enemigo sobre todo no eido da política e tamén non se levaba demasiado ben cos curas.
 Morreu as sete da mañá do doingo. Os amigos e amigas veleron o seu corpo na súa pequena casa hasta o día seguinte no que sería enterrado fora do cemiterio da iglesia, pous esta non quixo que fose enterrado no que ela chamaba terra sagrada.
 O enterro estaba previsto para as sete e media do luns. Naquela ocasión as oito, non apareceu o carro cos cabalos, nin a néboa. Era un día radiante do mes de xuño. O corpo do ancián foi levado ó cemitério feito polo concello. Non apareceu por alí ningún crego.
 Leveron o cadaleito hasta a última morada daquel ser humano que abandonara esta vida.
 O acompañamento foi multitudinário, pois como xa se dixo, aquel home era moi querido e respetado, sobre todo polas persoas humildes.
 Quedou , o fin, descansando o corpo daquel home. Cando xa a xente se retiraba ás suas casas e lugares de procedencia, sen saber de onde saira, apareceu sobre o cemitério unha néboa radiante e branca, que foi collendo o corpo dunha carruaxe, con catro rodas en cada esquina. As rodas tiñan unha forma parecida a unha esfera armillar. Era como se puderan rodar en calquera direción e de maneira independente unhas das outras.
 Nas cuatro esquinas do carro elevábanse catro columnas de marmol branco e case transparente. Tiñan enriba unha cuberta dourada, e debaixo, no que seria o estrado, parecia que habia lume.
 De sútaque, saiu do lugar onde fora enterrado o ancian unha, como lengua de fogo, que foi atraida hacia o carro, que por certo non tiña, nesta vez, cabalos. Co mesmo silencio co que aparecera foise deslizando Ladeáiro arriba hasta desaparecer en direción a unha estrela que xa alumeaba no medio e medio da Via Láctea.
 Nunca se volveo a ver ningún daqueles carros.
 Habia un home que sabía o que sucedera: Era o home do Capote Remendado.