sábado, 19 de diciembre de 2020

 


Este fué el primer libro que leí de Pereda, allá a finales delos cincuenta del siglo pasado. h

Hoy lo he vuelto a encontrar, y me pareció interesante publicar la primera carta, aqui-



                                                     PEÑAS ARRIBA

                                               Don José Maria de Pereda

    Copia de la primera carta con la que comienza el libro, y que leyéndola hoy, adquiere una cierta actualidad, si se lee hasta el final-




«Tus abuelos paternos -me escribía-, no lograron otros hijos que tu padre y yo. Yo fui el mayorazgo, y como tal, aquí arraigué desde el punto y hora en que nací. Tu padre, como más necesitado, echóse al mundo, y rodando mucho por él, adquirió buenos caudales y una mujer que no había oro con qué pagarla. De esta traza me la pintó cuando vino a darme cuenta de sus proyectos matrimoniales, y a tomar posesión, en pura chanza, de la pobreza que le correspondía por herencia libre de tus abuelos. Fuese a los pocos días de haber venido, y no he vuelto ni volveré a verle más en la tierra. Dios le tenga en eterno descanso.

»También yo me casé andando los días, y tuve mujer buena, e hijos que el Señor me iba quitando a medida que me los daba. Con el último de ellos se llevó a su madre. ¡Bendita y alabada sea su divina voluntad, hasta en aquello con que humanamente nos agobia y atribula! Como aún no era yo propiamente viejo y me sentía fuerte, y en estas angosturas y asperezas del terruño hallaban pasto y solaz abundante las cortas ambiciones de mi espíritu, aprendí a arrastrar con valentía la cruz de mis dolores, y hasta logré olvidarme, tiempo andando, de que la llevaba a cuestas: vamos, que me hice a la carga, y volví a ser el hombre de buen contentar y apegado a la tierra madre como la yedra al morio. De tarde en tarde nos escribíamos mi hermano y yo, y de este modo supo él mis venturas y desventuras, y yo tu nacimiento y el de tu hermana, el casamiento de ésta después con un americano rico que se la llevó a su tierra, la muerte de tu madre y los rumbos que tomabas con los libros de las aulas, según ibas esponjándote y haciéndote hombre.

»Una vez dio en faltarme carta vuestra más de lo acostumbrado, que era bien poco, y la primera que tuve al cabo de los meses fue tuya y para decirme que tu padre se había muerto de un tabardillo enconado, o cosa por este arte. Ausente tu hermana y cargada de familia y de bienes en la otra banda, quedábaste solo en la de acá, y aticuenta que en el mundo, aunque con medios de fortuna para bracear a tus anchas en él. Lo mismo que yo, salvo la comparanza de gentes y lugares. Te brindé con éste mío, desconfiando mucho, en verdad se diga, de que me quisieras el envite, hecho de todo corazón, porque barruntaba tu modo de vivir y conocía tu estampa por retratos que me habías ido mandando. Ni el uno ni la otra se amañaban bien con la pobreza y rustiquez de estos andurriales; me parecía a mí. Y no iba el parecer fuera de camino, porque eso resultó de tu respuesta, bien desentrañadas sus finezas y cortesías. Desde entonces fueron peras de a libra las cartas entre nosotros dos. Tú corriendo la Ceca y la Meca, y yo firme y agarrado a estos peñascales como barda montuna. Y así hemos ido tirando tan guapamente: tú sin acordarte dos veces al año del santo de mi nombre, y yo sin apurarme por ello cosa mayor, porque mientras tuve salud, tuve alegría, y a la luz de ella me tenía por bien acompañado con vivir entre estas gentes y estos riscos y hasta sus alimañas, que me parecían ya, a fuerza de verlos y palparlos, carne de mis huesos y sangre de mis propias venas. Pero tú eras mozo y tenías mucho tiempo y mucha tierra por delante; yo viejo y con muy pocas fantasías en la cabeza, y no sobrado de calor en la masa de la sangre; los muchos años hicieron al cabo una de las suyas, y ayer mañana, como quien dice, una pizca de nada, un sorbo de leche más de los acostumbrados, el aire de una puerta, el aletazo de un mosquito, me acaldó en la cama. Tardé en salir de ella, y salí como para entrar en la sepultura. El roble se bamboleaba como si le faltara la tierra que le sostenía, o se te despegaran de ella las raíces, o no pudiera con el peso de su propio ramaje. Ya me dan anseo las cuestas arriba con solo mirarlas, y la mano que ayer venteaba gustosa el apero o el hacha con que yo me entretenía en la tierra de labor o en la espesura del monte, hoy me pide el paluco del tullido, como el puntal de sostén el jastial resquebrajado; y lo que es peor que todo ello, que el ánimo va cantando al son de la osamenta que se descuajaringa y no puede ya con el pellejo. En suma, hombre: que en un dos por tres, y cuando menos lo esperaba, di el bajón que había de dar más tarde o más temprano. Es de ley que la tierra llame a lo que es suyo, y a mí no cesa de llamarme unos días hace. No te diré que tenga miedo, propiamente miedo, a ese vocerío que no calla día ni noche; pero es la verdad que a estas horas quisiera verme algo más acompañado de lo que me veo en la soledad en que me hallo. Soledad digo, porque con estar cada cosa de estos lugares en el punto en que siempre estuvo, y con ser estas buenas gentes lo que siempre fueron para mí, ahora resulta que tengo codicia de algo que me llegue más adentro que todo ello, por lo mismo que lo hay y sé por dónde anda. Sí, hombre, sí: has de saberte que toda la ley que tuve a mis hijos, y a su madre, y a tu padre, y a los míos, y que por tantos años ha estado como dormida en lo más hondo del corazón, se me ha despertado de repente, cebando su hambre envejecida en la única carne de la nuestra que conoce: en ti, para que lo sepas de una vez. Porque tu hermana, a la distancia que está de nosotros, es para el caso como si ya no viviera, y no quiero tener por de la casta nuestra a dos sobrinazos segundos míos, por parte de mi madre: dos bigardones de mala catadura y peor vivir. Hace no mucho tiempo bajaron de su pueblo a pedirme «algo», a tales horas y en tales términos, que tuve que darles el «Dios vos ampare» con la escopeta echada a la cara. Primera y única vez que los he visto.

»Pues bueno, y para fin y remate del camino que traigo y ya me cansa: creo que si tú te animaras y me dieras el regalo de tu compañía en esta casona, el vocear de la tierra me sería más llevadero. No hay cosa mayor con qué tentarte entre estos solitarios despeñaderos, a ti que estás avezado a las pompas y regalos de la corte; pero a todo se hacen los hombres cuando se empeñan en ello, sin contar con que también aquí hay su sol correspondiente; y aunque es cierto que tarda un poco por la mañana en trasponer los picachos que rodean el lugar, una vez arriba alumbra y calienta y regocija el ánimo como el sol más majo de cualquiera parte. Además, tu destierro no podría durar mucho por razones que yo me sé; y por último y finiquito, con salir de él en cuanto no pudieras resistirle, estaba el cuento acabado para ti.

»Ítem más: tengo ciertos planes en el magín, que me dan mucho que hacer. ¿Qué hombre anda sin ellos en mi caso? No tengo herederos forzosos, y no deja de haber en casa algo que echar a perder de mi propia pertenencia; algo que irá a parar Dios sabe adónde, si en mis últimas y postreras no topo al alcance de la vista con un ser que me haga un poco de cosquilleo en las entretelas del corazón.

»Por supuesto, que no trato de encender tu codicia con estas indirectas. ¡A buena parte iría! Pero es bien que todo se estipule y se tenga presente en horas como las que han empezado a correr para mí.

»En fin, hombre, anímate a venir por acá; y si no puedes hacerlo por gusto, hazlo por caridad de Dios.»

domingo, 14 de junio de 2020






                                              foto : Aurora Boreal sobre las Cies-

                                                                     BULOS



 Por los años sesenta. cuando por la Alta Sanabria, todavía no había luz eléctrica, a pesar de  que por la comarca pasaban los famosos postes de "Alta Tensión", las noticias por los pueblos eran distribuidas por "Radio Macuto", donde había verdaderos expertos y expertas en la transmisión y divulgación de las mismas.
 En una ocasión. después de una dura jornada en el monte haciendo hoyos para la plantación posterior de pinos, dos chavales bajaban al único bar que había. Después de merendar-cenar en casa, con la idea de echar una partida, para ver la manera de que un par de mayores les pagasen el café, ganándoles si o si en una partida no excesivamente limpia por su parte. Los mayores tenían unas pocas pesetas y ellos las pocas que sacaban haciendo hoyos todo el día.
 Bajando hacía el bar, como decía, había dos entrañables señoras algo más que cuarentonas. en sus respectivos balcones comentando los quehaceres diarios. Aquellos balcones al final de unas escaleras exteriores, con unas estupendas balaustradas, que servían para tender la ropa, para poner las mazorcas de maiz a secar y dejar aparejos de labranza, en ellos-
 Como decía, las dos buenas mujeres, estaban, una a cada lado de la calle. Los dos chavales al pasar, hablando para ellos mismos iniciaron la siguiente conversación:
 Parece que fué grave- dijo uno-
 Si, han llamado al médico - respondió el otro-
 He oído que lo tienen que llevar al hospital- dijo el primero-
 No pinta nada bien- zanjó el segundo-
 Llegaron a la puerta del bar, entraron y se sentaron alrededor de una de las mesas. esperando que llegasen los contrincantes, para la partida, solicitando al Sr, tabernero un par de cafés, como de costumbre-
 Cuando estaban tomando el café apareció por la escalera que comunicaba el bar con la parte superior de la casa, la señora del cantinero, que le contó a su marido lo que sigue;
- Al señor Xxxxx, se lo acaban de llevar a Zamora al hospital. Parece que limpiando un castaño en su finca, se cayó y se cortó con el hacha que estaba empleando, pués vino el médico y dijo que era mejor trasladarlo a Zamora. iba muy grave.-
 Los chavales que escucharon todo aquello, no pudieron aguantar la risa, cosa qui hizo que el cantinero, que era perro viejo, se diese cuenta del embuste, automáticamente le dijo a su señora, que no había que fiarse mucho del personal joven´
 El café se fue llenando, las mesas con los parroquianos de siempre, y durante aquella noche la noticia fue que el señor Xxxxx, en menos de una hora había sufrido un grave accidente, lo habían trasladado al hospital de Zamora, había tomado café como todas las noches en el bar.

 PARECE QUE ALGUNOS MEDIOS DE DIFUSION Y "EXPERTOS" PERIODISTAS HAN TOMADO COMO REFERENCIA, ESTA ANECDOTA.EN NUESTRO PAÍS.
 EL PROBLEMA RESIDE EN QUE ELLOS NO DICEN NI MENCIONAN LA "ANECDOTA"

 DEBERIA NUESTRO ALCALDE VER SI HABRIA POSIBILIDADES DE COBRAR DERECHOS DE AUTOR A ESTOS "COPIONES"

miércoles, 26 de febrero de 2020







                                   CAZANDO NA TEIXEIRA CO TI PEDRO.

 Decidimos, meu irman e mais eu, ir de caza a Teixeira, terra da nosa mai e donde eu nacin. Eu falárale da época da miña infancia, e daquelas noites de inverno, que invariablemente  todas, miña avoa, miña tia e mais eu, despous de cear iamos o fiadeiro a casa da tia Xabel e o ti Pedro que daquela vivian cos fillos: o Domingo e mais a Joaquina, pois os outros dous fillos que tiveran, un morrera no rio Gamoneda e o outro estaba traballando en Asturias,
 A min encantabame escoitar as aventuras de caza do ti Pedro, que, con bon verbo e moito xeitiño me contaba os seus andares pola Serra, a raia portuguesa, os Moares e demais lugares do termo do pobo.
 Abofé que era un cazador dos verdadeiros, non podia gastar un cartucho se o cobro da caza non estaba asegurado, pos o diñeiro non abondaba, e a necesidade de comer carne que non fora de porco, era eso, unha necesidade vital, pous os rixelos e os becerros habia que vendelos, se non obligaban as veces a entregalos a precio irrisorio.
 Contabame p ti Pedro o dificil que era cazar a pita do monte, eran moi listas e non se deixaban ver, salvo na época de crianza, cando o macho as chamaba para "galealas". momento en que se puña o descuberto e perdia a noción do perigo.
 Cheguemos, meu irman e mais eu a Teixeira, e fumos a buscar o ti Pedro, para que fose a cazar con nos. Aceptou sen antes advertirnos de que xa via mal, pous os anos, segun él non pasaban en balde.
 Decidimo ir a cazar a Portela, no limite co terreno de Hermisende.
 Meu irman tiña un can coelleiro moi bo e o ti Pedro unha cadela que non le iba a zaga. Eu coma case sempre cun Perdigueiro de Burgos, pero ibamos os coellos.
 Cheguemos o lugar que dixo o ti Pedro, pous como podedes comprender él era o xefe, quen organi-
zaba. A sua experiencia era o mais importante para nos, aparte de unha grande satisfacion de cazar cunha lenda viva no eido da caza. Hai que decir que o ti pedro xa rondaba os oitenta anos  e non se cansaba de decir que xa lle fallaba a vista.
 Distribuinos arredor dunhas pedras de pizarra que bordeaban un pequeno regueiro,  incitou os cans a que buscaran entre as urces e carqueixas que ali habia. Non tarderon os cans en dar os primeiros ladridos anunciando o levantamento dun coello.
 O coello intentou zafarse por donde mais monte habia, nos non o albisquemos e de sutaque o ti Pedro, disparou a sua espingarda, e casi automaticamente a sua cadela saiu do monte co lepra na boca
 Asi tres veces consecutivas, non nos deu a oportunidade a nos de poderle disparar a ningun coello.
 Decidiu que como xa tiñamos un coello para cada un debiamos suspender a cazata, cousa que fixemos.
 Camiño xa do pobo, eu dixenlle: Ti Pedro vostede di que xa case non vei, e nembargantes nos no tivemos, nin ocasion de ver o gazapos e moito meno de dispararle. ¿como é eso?, o que o ti Pedro contestou con bastante sorna non esenta de humor : dixen que via mal, pero non que estivese xordo, nesta altura da miña vida, xa me guio mais polo ruido e polo tanto polo ouvido, que polos ollos.
 Nunca averigüemos se nos engañaba ou non.
 Xa vai mais de cuarenta anos que o ti Pedro morreu-
 Un recordo agarimoso.

sábado, 11 de enero de 2020









                                           OS REIS POLA MIÑA TERRA
                                                           (E aledaños)

 Iniciase un novo ano, e un "abuelo Cebolleta" quere iniciar un relato sobre o que recorda das suas vivencias nunha aldea casi perdida entre un feixe de "raias", alí donde o paisano Don Miguel,
 natural de Cervantes, viña a definir como os Montes de León, e pra mais precisions eu diria; estribacions dos Montes de Leon, aldea enclavada na Alta  Xeabra, que, como decia o principio estaba entre un feixe de "raías" que limitaban o terruño con; o norte a mesma comarca, mais outras aldeas, emtre elas Castrelos a terra dá mina avoa paterna,  o sul Portugal, despous de ataravesar o riu Tuela, o leste dúas aldeas do concello, como Hermisende e A Teixeira terra da miña Mai,esta última terra, e a o oeste caseque co Reino de Galicia con Castromil no entremedio, que case o podemos considerar galego, pous a metade é Cstromil Galicia e a outra metade Castromil Zamora- Por certo, a divisioria das dúas aldeas case a fai o Regueiro de Anta que se mete en Portugal pola zona da Moimenta. ¿Por que o nome de Anta?,
 Despous de este introito, que alguns chamarian preanbulo,inda que non estrambotico, imos o que iamos,e como estamos a primeiros de Xaneiro, e inda nalguns lugares estan nas postrimerias dos Reis e as suas festas, falaremos dos:

                                               OS REIS ( os cristianos)
 Nos primeiros dias de cada ano, adoitabase celebrar a festa dos Reis, que era no dia 6 de xaneiro coincidindo con unha das epifanias católicas, inda que a xente nova adoitaba facer que a festa fose totalmente profana e nalguns casos, quita fames.
 Os dias previos o dia seis, os mozos, organizados, cantabanlle os reis a todolos veciños, casa por casa, esperando que o dia seguinte todos doneran un aguinaldo, pra despous celebrar as festas.
 O que se cantaba, se a memoria non me falla era;
                                        De oriente salen tres reies
                                        Todos tres en compañía
                                        No preguntan por posada
                                        Ni tampoco por comida.
                                        Preguntan por el portal
                                        Donde el Niño nacido habia.
                                        De quien es aquel sombrero
                                        que reluce en la cocina,
                                        Es de (Fulanito de tal)
                                        Que por muchos años viva-
 Os donos da casa invitaban a un grolo de aguardente, ou o que boamente tiñan, e a comparsa seguia cantando polo resto de casas.

 Continuará-----

jueves, 24 de octubre de 2019

GALOS EXTRESADOS





                                                          GALOS EXTRESADOS






 Días Atrás, lin por algún lugar que, unha cousa pra min descoñecida,  unha asociación ou partido politico, non o teño nada claro, chamada ou chamado Veganos , dicen que os galos violan as pitas.
Vala nos Deus, dixenme eu, teremos que intentar, amañar esto pous as violacions non estan ben, e unha cousa que merece a reprobacion de todos-
 Cheu de ánimo cervantino, non en vano somos paisanos,estiven on bo tempo rebuscando na parte de atrás do caletre, algunha piaxe que me alumeara a donde deberia dirixirme, se queria desfacer o entuerto do asunto das violacions-
 Como sempre, esa dupla de ser que temos, e que vaga por todo o infinito, seguindo a ser nos mesmos, púxose en contacto conmigo unha noite, a unha hora verdadeiramente intempestiva, as tres da madrugada, cando o sol inda no se sequera de todo, despous de aboyar do Tenebrosum, Francamente esas non son horas de leriar con un, mais, o asunto era; ou agora ou nunca, polo tando fixenme caso a min mesmo, inda que fora a miña dupla. (Os fisicos as veces, levannos a eidos extraños).
 Ese punto de enerxia, que di que son eu mesmo, pero fora, no universo infinito dando voltas, e o parecer aprendendo, mandoume dormir dicindo que cando dormido ia a explicarmo, pondome en contacto cun galiñeiro primixenio. Alá fun, durminme axiña, e a esperar-
 Entrei en contacto coas galiñas que estaban no galiñeiro-
 Deime conta que que, ou ben podian falar, ou ben eu as entendia, pois iniciemos unha conversa, Contaronme que eran as preimeiras galiñas existentes. Exactamenete eran doce, e xa levaban un eon de tempo naquel galiñeiro. Na realidade non era un galiñeiro, senon un lugar donde foran postas pra poderen vivir e reproducirse. Pero as pitas tiñan un problema, por moito que choqueran os ovos, estes non servian pra poder reproducirse, cousa que as tiña demasiado tristes, pous, dabanse conta que a sua especie acabaria extinguindose, xa morreran algunhas.
 Eu, recordei que na miña terra, a xente tiña galos, que servian pra duas cousas, fertilizar as pitas, e alimentar os mestres no dia das comadres.
 As galiñas fixeron unha solicitude os organos de arriba, para que les arranxeran o problema, cousa que foi arranxada no mesmo intre.
 Entrou na familia un fermoso galo, que automaticamente foi rodeado por todas as pitas solicitando e esixindo o ser fertilizadas xa.
 O dia seguinte o galo morrera, diagnostico: estres.
 O reclamar outro galo, apareceu con él un dos encargados do asunto da reproducion, decindole as pitas que deberian moderarse, pois poderia suceder o mesmo se o atosigaban de masiado.
 Elas deberia ter en conta que todos os dias puñan um ovo, e pra fertilizalos todos os de todas un galo solo era pouco, por eso traia dous, e despous cando sairan as seguintes niadas xa seria outra cousa, pous haberia galos de abondo, se non eran comidos cando pitos.
 Elas deberian facer a insinuacion, apachacandose diante do galo e este xa entenderia.
 Desde aquela, cando unha pita se apachaca diante de un galo este sintese obligado a cumplir coa sua razon de ser, xusto hasta que non pode mais, e, ou ben morre estresado, ou chega ó dia das comadres.









as










lunes, 5 de marzo de 2018




VIAJES POR LOS AÑOS SESENTA(SALIR DE SANABRIA)

Año de principios de los sesenta del siglo pasado (coño, que viejos vamos, ya contamos el tiempo por, casi-siglos), este pobre juntador de palabras que pretenden expresar algunas ideas, seguramente sin demasiada suerte, decía que pretendía contar un viaje, que aunque parezca que no, si me ha marcado, tanto para bien como para mal.
Era el mes de febrero, debía incorporarme al servicio militar.
Dos días antes, mi amigo y tío Manolo,al nacer el día vino a mi cuarto a decirme que ya tenia el café hecho-Que me levantase y fuera a su casa a desayunar, pues los días de Febrero eran pequeños.
Saqué el cuerpo de entre las sabanas y después de abrir los ojos con agua de la fuente “do Souto”, grifo de agua que, desde tiempos inmemoriales, no paraba nunca de regalarnos el agua, fresca y sabrosa.
La idea era ir a ver si conseguiamos algo de carne, de conejo o similar, pués los terneros iban a mesas de gentes que habían ganado una guerra. Ni los propios criadores, se podían permitir el lujo de comer carnes que no fueran de cerdo y eso sin estar el jamón en el consumo rural. Los jamones iban a almacenes de la provincia de Salamanca, previo cambio de 3 kg., del llamado tocino castellano por uno de Jamón, que luego seria vendido como la excelencia del mismo.
No os voy a cansar con la jornada cinegética, solo decir que fue lo suficientemente productiva para que dos familias participasen del despido del recluta, que no debería ir a Africa, cosa a la que todas las familias tenían pánico.
Mi incorporación debería ser en un día concreto e uno de los cinco regimientos que tenían su sede en Jaca (Huesca). Por razones que no vienen al caso, la partida se demoró mas de la cuenta,
Justo el día que tenia que subir al tren en Lubián, la noche anterior cayó una nevada de las que marcan época. Ahora eso es algo anecdótico, pero de aquella era normal.
Para llegar a Lubian, fué mi tío Manolo el que se encargó de empañarme. Como vehículo de transporte, alguien nos había prestado un asno, pués era lo normal y corriente en la época y en la zona. La Alta Sanabria siempre imprimió carácter a sus habitantes con sus exigencias, tanto climáticas como geograficas, de ahí nuestro cariño y querencia por esa maravilla  de tierra “Xabresa”.
Había nevado, seguía nevando, pero no parecía que la cosa fuera impedimento para dos “tios”, acostumbrados a pìsar nieve, y a veces sin el calzado mas adecuado.
Cuando pasamos Castrelos subiendo hacia Rañalobos, la nieve arreció y cuando llegamos a Lubián el asunto ya no tenia nada de broma. Había una cuarta de nieve. Cuando me subí al tren, mi mayor problema era saber como podría volver mi tío Manolo y la burra a San Ciprián.
A los tes o cuatro días me incorporé a La Segunda Agrupación de Cazadores Division Teruel 51., os cotaré en otra entrada mi primera ducha comunitaria, con nieve e Jaca, y seguramente a 0º, cosa que ya desde el principio, marcó el carácter castrense de la época, y diseñó l que sería “La Mili”.
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sábado, 16 de diciembre de 2017

    A MORTE ESPEREITA.

 As datas son as axeitadas,
 No Nadal, adoitase facer unha cea, que diferencie o cotián con a data do nacemento dun dos redentores da humanidade. Despous de mais de oito mil anos, según o calendario chino, a humanidade, é salvada por algún "salvador" de cando en vez.
 O home da capa remendada. xa mo dixo no seu dia.
 Tamen me dixo que, todos os salvadores eran eso; salvadores. Nunca souperon comunicarse con a humanidade de xeito entendible pola mesma, do mesmo xeito que a humanidade non sabe comunicarse cos chamados animales.
 Todo isto non ben o caso, pous do que quero falar é da maneira de buscar un modo de comer distinto, no chamado equincio de inverno. creo que os intelectuais, chmanlle de outra maneira-
 Nas épocas nas que a humanidade, pasa penurias, una humanidade mais que outra, a maneira de comer as veces leva a diferenciar entre estar ben ou mal alimentado, cousa que é neste caso-
 Pra diferenciarse da maneira de comer no resto do ano, berzas, castañas, patatas e fabas con fariña de mandioca, según decia o Sr. Zé da Tresa, home sabio, que por accidente viviu na comarca, e que non por iso deixou de ser sabio.
 Era unha noite de Decembro de lua que alumeaba como un verdadeiro facho alá arriba, e que facia que as sombras dos castañeiros e carballos, debuxando perfiles na terra e nas leiras e prados, pareceran cousas fantasmagóricas, irreais e de outro mundo descoñecido.
 A primeira manxoeira, armémola no cimo do pozo dos Olmos, donde se decia que, o que chapuzaba alí, ali tiña que deixar de existir. Cousa inda non demostrada-
A segunda, foi no paso de Veigadiz a Veigadarea, xusto por enriba da rodeira dos carros.
 A terceira, por enriba da charca do "ti" Salvador, no cimo dos prados de Veigadiz
 A última no Prado Grande, na caldeira que sae do fondo de Penacoba, para regar o Prado grande.
 Unha vez acabada a faena volveuse para a aldea, xa coas sombras da lúa bastante alargadas. Selene xa ia montada sobre o Monte da Croa, altitude no concello de Vinhais fregesia da Moimenta e Montouto, terra do amigo Aleixandre, home sabio da zona aparte de bon xastre.
 O dia seguinte,pola mañanciña, antes de que os encargados de facer que as boas xentes non defraudaran a facenda estatal madrileña, habia que recoller por si era o caso.
 Escomenzouse a inspecion dos armadillos en sentido inverso, o feito na noite anterior.
 No primeiro armadillo nas vicadas da preseira do fondo de penacoba, solo habia un  nizcalo, cousa que si sucedia, xa non entraba ningunha bácora.
 No segundo, no fondo das callostras de Veigadiz, non entrera nada.
 Na terceira, no paso de Veigadiz a Veigadarea habia unha salmo fario.
 Pra revisar a ultima habia que pasar o riu pro outro lado. Empezaba a subir, pous debian de derreter as neve nas serras de Lubian e demais.
 Pensouse en deixar a manxoeira no seu sito, pous seguro que pasaba igual que nas outras : nada.
 Cuando se cruzou o riu, a hora de sacar a manxoeira, xa se pensou que estaba chea de follas.
 O tentar sacala, estaba tensa, parecia que estaba atada a algo. Seguro que a pedra do fondo era demasiado grande, e o arrastrala enterrabase na area.
 No últimp intento, pareceu que ali dentro algo se movia. Entonces tomouse a decision de ser mais concienzudo a hora de sacala.
 A sorpresa cando saiu a manxoeira foi grande, ali habia, polo menos unha arroba de trutas, negras como chamizos.
 Aquelas foron unhas festas saturnais, memorables. comeronse trutas, fritidas, escabechadas e en caldeirada, incluso as escabechadas chegaron para a noite de fin de ano
 O Tuela non estaba contaminado, inda non se construiran as autovias, e as augas non estaban preservadas, ou como carajo le digan agora.
 O Tuela quitou fames, quitou lixos, regou prados, moveu muiños donde se moia o centeo, coñeceu amorios, incluso nalgunha vez efixo que xentes irresponsables afogaran. Hoxe non fai nada daquelo salvo baixar augas contaminadas pra que algunha empresa teña mais beneficios. Xa non se poderian facer festas de mesa, pous as trutas xa case son solo recordo.